Notas del Real Madrid-Sevilla

Gutierrrez.jpg 51 de 54. El número de pases acertados e intentados de Guti en el día de ayer, un 94%. De hecho, el descomunal partido del capitán madridista de anoche puede considerarse un manual del pasador, pues los dio de todos los colores: pases retrasados de protección, toques cortos de descarga en la zona de ancha, cambios de juego de 40 metros, interiores al corazón del área…y una asistencia imposible de espaldas y de tacón que Zidane transformó en uno de los goles de la Liga. A día de hoy, parece un lujo prescindir del de Torrejón de cara al Mundial, máxime teniendo en cuenta la lesión de Xavi.

Buen Sevilla. A pesar de los cuatro goles encajados, el conjunto hispalense dejó en el Bernabéu un aroma de equipo hecho, duro de pelar, con capacidad de reacción y bastante fútbol. Tras el arranque poderoso del Madrid, Martí y Maresca fueron poco a poco neutralizando el juego de toque blanco. La defensa fue el punto más flaco del conjunto andaluz, especialmente Aitor Ocio (que se redimió en parte con su gol) y Alves, que sufrió las caídas de Zizou en su banda. Peleón Adriano en la banda izquierda, se esperaba más de Jesús Navas, que sólo dejó constancia de su innegable clase en dos apariciones eléctricas en la segunda mitad. Del poderío sevillista hablan dos remates al palo casi consecutivos y un par oportunidades que un Luis Fabiano más centrado de lo habitual no fue capaz de resolver. Este equipo huele a Europa un año más.

Zidane, como en los viejos tiempos. El centrocampista galo quiere despedirse del fútbol por la puerta grande, y ayer firmó probablemente su mejor partido de las últimas dos temporadas, junto al Madrid-Juventus del año pasado. Además de lograr el primer hat-trick de su vida, confirmó la recuperación que venía apuntando en los últimos partidos, tras demasiado tiempo desaparecido. Volvieron las filigranas, las ruletas y los controles estratosféricos, y como ocurría regularmente en un tiempo no demasiado lejano, fue el faro del juego atacante del Madrid. Falta por ver si la exhibición de ayer tendrá continuidad.

Baptista, una rémora. Dentro del buen tono general del Real Madrid y la coherencia de López Caro, solamente asoma un lunar, como bien señala hoy Relaño en su columna del As:

Sólo le falta la figura del nueve. Baptista no lo es. Marcaba goles llegando desde atrás. No es especialista en apuntalarse ahí arriba, cosa que sí es Soldado, y esta elección es lo poco que se le puede reprochar a López Caro hasta ahora.

Parece claro que la decisión del entrenador lebrijano de apostar por el brasileño obedece a la necesidad de recuperar a un jugador que costó en verano 20 millones de euros, y había demostrado anteriormente su capacidad goleadora. Sin embargo, no parece la mejor solución para ello alinearle en una posición en la que nunca jugó antes de llegar al Madrid, y donde no puede ejercitar su mejor virtud: la aparición por sorpresa.

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