Real Zaragoza en progresión meteórica
Lo que hace apretarse las tuercas y saber reaccionar a tiempo… Hace apenas un mes y medio, Víctor Muñoz, entrenador del Real Zaragoza, recibía un ultimátum por parte de la directiva maña después de su derrota en casa contra el Sevilla FC. Fuera un simple rumor infundado o fuera realidad, lo cierto es que en la decimotercera jornada liguera, el equipo sólo había vencido un partido de todos los disputados hasta la fecha (incluido su empate a un gol contra el Alicante en Copa del Rey, aunque posteriormente pasase en la tanda de penalties). El equipo aragonés había tocado fondo, se encontraba con 11 puntos en la clasificación, empatado con Betis, Racing y Alavés en la penúltima posición de la tabla.
La directiva presidida por Alfonso Soláns decidió dar un voto de confianza a Víctor, exigiéndole, eso sí, una reacción inmediata del equipo. En el fútbol, todo el mundo es esclavo de los resultados, y el caso del entrenador del Zaragoza no iba a ser una excepción. La apuesta por la continuidad salió bien. El Real Zaragoza pasó de mirar con ojos temblorosos hacia los puestos de descenso, a mirar con ilusión hacia la posibilidad de volver a Europa después de una última experiencia continental no demasiado satisfactoria.
Desde la aciaga derrota contra el Sevilla, el equipo de La Romareda ha conseguido una brillante racha de cinco victorias y un empate en Liga, habiendo apeado de la Copa del Rey al Xerez (líder destacado en Segunda) y teniendo la eliminatoria contra el Atlético bien encarrilada después del 0-1 del Calderón. Cierto es que los rivales de los maños no han sido de excesiva enjundia (Cádiz, Celta, Espanyol, Athletic, Alavés y Mallorca), pero en una situación tan delicada como la que vivía el equipo a principios de Diciembre, lo más importante es la magnífica reacción que les ha llevado a salir de la peligrosa espiral de derrotas y mal juego en la que se hallaban inmersos.
Merecen ser destacados, como principales artífices de la reacción del equipo, algunos nombres propios. La llegada de César Sánchez a la portería de La Romareda supuso el fin a la irregularidad a la que había estado abonada la portería maña en los últimos años, su veteranía y experiencia se han hecho notar en momentos claves. Por delante de él, Gaby Milito sigue demostrando que su rodilla aguanta lo que le echen (es, junto a Ponzio, el jugador con más minutos del equipo) y se ha convertido por méritos propios en el gran mariscal de la defensa zaragocista.
En el mediocampo, Albert Celades ha conseguido desplazar de la titularidad a Movilla. Empezó la temporada sin contar mucho para Víctor, pero con el paso de los partidos, su participación en la creación del juego maño se antoja imprescindible para Víctor Muñoz a día de hoy. A su lado, el joven canterano Alberto Zapater sigue creciendo a buen ritmo, acumulando minutos sobre el césped y experiencia, formando el tándem habitual del doble pivote junto al andorrano.
A estas alturas de temporada, no se puede negar que la secretaría técnica aragonesa hizo un muy buen trabajo el pasado verano. El brasileño Ewerthon y el argentino Diego Milito (quien está siendo seguido por Pékerman de cara a una posible presencia en la lista de la albiceleste para el próximo Mundial) pasan por ser dos de los jugadores más en forma de la competición en la actualidad, y ambos están llamados a ser una de las parejas ofensivas de referencia en nuestra Liga en los próximos años. Los siete goles del brasileño y los nueve del argentino hablan por sí solos. La velocidad de Ewerthon, su movilidad y su facilidad para crear espacios, juegan un papel fundamental en el ataque zaragocista, complementándose a la perfección con las características del “Príncipe” Milito (como se le conocía en el Genoa), un jugador de área y rematador puro.
Mañana, en el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid, el Real Zaragoza puede dar un paso más en su magnífica progresión. Muy lejos queda ya el famoso ultimátum a Víctor.




