Notas del Real Madrid-Real Betis

robinhodoblas.jpg Robinho, a la cabeza de los recuperados. Además de la mejora física y táctica del colectivo, es mérito de López Caro que varios futbolistas del Real Madrid hayan mejorado sensiblemente sus prestaciones en el último mes y medio. Por ejemplo, Zinedine Zidane ha recuperado el tono físico y vuelve a erigirse en el cerebro del equipo (con perdón de Guti, ausente ayer por lesión), Helguera recuerda por momentos al gran central que era hace unos años, y Beckham, jugando en su posición natural de interior, se acerca a su excepcional rendimiento en los primeros partidos de la temporada, soltando con frecuencia sus mortíferas bananas y formando un prometedor dúo con Cicinho. Sin embargo, quien ha experimentado la transformación más drástica ha sido Robinho. Tras sembrar abundantes dudas después su deslumbrante debut, el menudo brasileño ha ido poco a poco mejorando sus prestaciones desde la llegada del entrenador lebrijano, y se ha erigido en el mejor futbolista del Madrid en los últimos dos partidos. Acomodado ya a la posición de extremo izquierdo, ayer fue un martillo por su banda, lleno de dinamismo y peligro. Sus bicicletas ya no son las filigranas inútiles de hace tres meses, sino amagos que conducen al desborde; pide el balón y encara una vez tras otra, consciente de que es eésta su mejor virtud, cuando antes soltaba el balón con premura, achicado por el miedo al fallo; y por fin, goza de la tranquilidad que le permite afrontar las ocasiones de gol con la frialdad que se le presupone a un futbolista de clase, y que le permitió ayer lograr un tanto pleno de sutileza. Si su progresión no se corta y es capaz de mantener este rendimiento ante los equipos de fuste que el Madrid tiene en el horizonte, será una excelente noticia para su equipo y para la Liga.

El Betis, sin pena ni gloria. A diferencia de su eterno rival, que dejó una excelente impresión en el Bernabéu hace un par de semanas, la imagen del Real Betis en el coliseo blanco fue lamentable, máxime teniendo en cuenta que se trataba del campeón defendiendo su título. En el césped se vio un equipo sufriente y anodino, sin más motivación que dejar pasar los minutos para poder olvidarse del partido y dedicarse a su auténtica guerra, esa lucha por el descenso que este año va a ser especialmente cruenta. Serra Ferrer, sin embargo, dispuso un once bastante ofensivo sobre el papel, con los medios centros habituales Arzu y Rivera, una línea de tres plena de calidad (Fernando, Capi y Joaquín) y Dani de punta de lanza. Sin embargo a la hora de la verdad casi todos los jugadores estuvieron cerca de su peor versión: Arzu muy plano, mostrando el perfil demasiado bajo del que se le acusa con frecuencia; Fernando y Rivera ausentes; un Joaquín irrelevante cuya única aportación fue malograr un buen disparo a puerta; Dani anulado por Sergio Ramos y Helguera, y Varela un muñeco en la derecha a merced de Robinho y Zidane. Sólo se salvan del equipo bético los detalles de Capi en la media punta, la solvencia de Juanito en la cueva y el ímpetu en la segunda parte de Tardelli y Robert, este último autor de un buen desmarque con disparo posterior que desvió Casillas. El tono general del equipo fue pésimo, y la impresión es que el preparador mallorquín tiene mucho trabajo por delante, especialmente de mentalización.

López Caro, ¿demasiado político? Quizá el único reproche serio que se le puede hacer al entrenador del Madrid es su actitud con el canterano Roberto Soldado. Con un rendimiento excelente en los minutos que ha disputado, el ariete valenciano ha sido marginado de la titularidad en los últimos partidos en beneficio de un inoperante Baptista (perdido como delantero centro) o de un Cassano claramente fuera de forma. Lo explica muy bien hoy Diego Torres en el País:

El entrenador del Madrid, Juan Ramón López Caro, insinuó el pasado martes que no pensaba poner a Cassano de titular frente al Betis porque, argumentó, el jugador “no está a su mejor nivel”. Sin embargo, otros criterios, además del nivel, debieron de operar ayer para que decidiera dar la titularidad al italiano. En el palco hay mucha gente ansiosa por ver al nuevo fichaje desplegar su repertorio de fantasía cuanto antes.

En un equipo que está comenzando a carburar, esto no debería pasar de mera anécdota, si no fuera porque está en consonancia con el runrún que desde hace bastante tiempo circula por el mundillo futbolístico, y que habla de que las alineaciones del equipo blanco no son cosa sólo del entrenador. En este caso, existe un riesgo real de cortar la progresión de un ariete realmente prometedor que, por sus características, va a jugar muy poco cuando vuelva Ronaldo.

Secciones: Real Madrid, Betis, Copa del Rey

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