Sorpresa copera en La Romareda
Fin a la victoriosa racha de 18 victorias consecutivas del FC Barcelona. El 4-2 conseguido la pasada noche por el Real Zaragoza en La Romareda, baja a los culés de la situación de euforia en la que vivían instalados desde hace un par de meses, y pone a los maños con un pie en la semifinal de Copa. Como ya habían anunciado algunos miembros del club catalán, alguna vez tendría que llegar la derrota. Y ha sido en el momento menos oportuno, con un título en juego, cuya consecución ha quedado ahora pendiente de un hilo.
En apenas 5 minutos de partido (los que van del 23 al 27 de la primera parte), los zaragocistas han caído sobre el FC Barcelona como el cierzo del Moncayo, dejando helados los ánimos culés. Ewerthon por partida doble, y Diego Milito, ponían en ventaja a los suyos con un contundente 3-0. Las carencias azulgranas (personificadas en la controvertida ausencia de Puyol en la convocatoria de Rijkaard) han quedado en evidencia. El mito culé, el mito del gigante invencible, caía desplomado sobre el césped de La Romareda con apenas tras zarpazos del aspirante. A punto estuvieron los aragoneses de sacar mayor tajada del desconcierto de los azulgrana
Y tuvo que ser Henrik Larsson, quien de un cabezazo a pase de Gio, consiguiese echar un salvavidas a un Barça que en ese momento se hallaba completamente a la deriva. Así se llegaba al descanso, con el Zaragoza lamentando las ocasiones perdidas de haber aumentado la sangría culé, y el FC Barcelona tragando saliva después del gol salvador (al menos en lo psicológico) del delantero sueco.
En el segundo tiempo, el Barça salió decidido a mantener el control del balón. Si no hacían goles, al menos que el Zaragoza tampoco los hiciese. Conocedores del potencial del rival, o tal vez porque las fuerzas no daban para mucho más, los de Víctor Muñoz aguardaban y rezaban para que el paso de los minutos se acelerase.
Y de nuevo Messi, muy activo en la noche de ayer, fue el artífice de la jugada que dio pie al segundo tanto barcelonista. Internada en el área del joven argentino, que cayó arrollado por Ponzio. Penalty discutido por el público de La Romareda, pero penalty al fin y al cabo. Ronaldinho transformó, y las cosas parecían volver a su cauce en el seno del banquillo blaugrana. Un 3-2 no era mal resultado para el partido de vuelta de la próxima semana.
Con esa sensación de no llevar un mal resultado, el Barça se ha dedicado a dominar el balón. Pero no ha sido un dominio “agresivo” como en otras ocasiones. Esta vez, el equipo de Rijkaard se ha limitado a esconder la pelota, a dormir el partido, como sabedor de que el 3-2 era un mal menor, y que dadas las circunstancias, podían dar gracias de haber logrado ese resultado.
Al final, con el tiempo ya cumplido, una inocente mano de Edmilson dentro del área ha provocado el consiguiente penalty que, transformado por Diego Milito, estabecía el definitivo 4-2 en el marcador, y dejaba al Real Zaragoza en una muy buena situación de cara al partido del Camp Nou del próximo miércoles. Dos goles del argentino y dos del brasileño Ewerthon, a quienes ya destacamos hace unos días en Notas de Fútbol como cabecillas del resugir de este Zaragoza.
El Barça vuelve a la tierra en el momento más inapropiado.
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