El fin de Héctor Cúper
Y por fin, la cuerda terminó por romperse (por el lado más habitual). Héctor Cúper, el preparador argentino del RCD Mallorca presentó su dimisión irrevocable a los dirigentes mallorquinistas en la tarde de ayer, y estos no tuvieron más remedio que aceptarla. Cúper no se veía capacitado para sacar el barco a flote. Un barco que, a punto de afrontar el último tercio de la Liga, parece completamente a la deriva y arrastrado por la tramuntana hacia aguas peligrosas.
Segundas partes nunca fueron buenas, y la historia de Héctor Cúper en la isla ha confirmado el tópico. Llegado al club balear cuando apenas se habían disputado ocho jornadas de la pasada campaña 2004/2005 en sustitución de Benito Floro, el técnico santafesino obró el milagro de la permanencia en la última jornada, con bastantes más apuros de los previstos. Tanta era la confianza que se tenía en el míster argentino, que se le propuso ser el Director General Deportivo del Mallorca, encargado de la gestión de los fichajes, de la cantera, y en definitiva, de toda la política deportiva del club mallorquín. Venerado por gran parte de los medios de comunicación de la isla, contó casi siempre con algo tan importante como es el apoyo mediático, pero su imagen entre la afición había comenzado a desgastarse de manera alarmante en los últimos meses.
Una serie de decisiones muy discutibles (como prescindir de los canteranos Iván Ramis, internacional sub’21, y Carlos Carmona), y la llegada de numerosos fichajes de dudosa calidad que no llegaron nunca a acoplarse al club y que algunos ya están incluso fuera del mismo (Lampros Choutos, Adrián Peralta), propiciaron que Cúper comenzase el lento pero progresivo desgaste de su imagen entre los seguidores bermellones.
El club le ha dado prácticamente todo lo que ha pedido y estaba al alcance. Ha sido, de largo, el equipo que más (aunque no necesariamente mejor) se ha reforzado a lo largo del último año y medio, pero aún así, Cúper nunca ha sido capaz de dar con el once básico. La falta de entendimiento entre entrenador y directiva quedó patente en temas como el fichaje del delantero Yordi, responsabilidad absoluta del presidente Vicenç Grande, y condenado al más absoluto ostracismo por el técnico argentino, después de haber participado en las primeras jornadas del Campeonato.
Hasta 28 jugadores han llegado a participar con el equipo en esta temporada. Cualquiera sabe que llevar una plantilla con ese número de futbolistas en nómina es algo verdaderamente complicado. El último fichaje mallorquinista, el defensa portugués Nunes, ha jugado en tres partidos más minutos que el delantero griego Choutos en toda la primera vuelta; hasta un total de siete jugadores han llegado a jugar en la posición de defensa central; Juan Arango, verdadera estrella de este equipo, ha cambiado su posición en el campo demasiadas veces (medio izquierdo, mediapunta, mediocentro…); Okubo ha pasado de ser un revulsivo a jugar los 90 minutos con todo el peso del ataque sobre él… Muchas cosas raras en poco tiempo.
Héctor Cúper se va. Esta misma mañana acudía a las instalaciones de Son Bibiloni para despedirse de la plantilla, y confirmaba en posterior rueda de prensa que “no se veía capacitado para sacar al Mallorca de las posiciones de descenso”, y que se marchaba “porque buscaba lo mejor para el club”. Nadie podrá nunca olvidar lo que consiguió Cúper en la isla en aquel último año en el Sitjar. Quizá hubiera sido mejor que su etapa mallorquinista no hubiera tenido este triste segundo episodio, y ahora se le recordaría como uno de los personajes más importantes en la historia del club.
Gregorio Manzano, técnico que llevó al club a la conquista de la Copa del Rey en el año 2003, ya suena como sustituto del argentino.
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