Alavés: destituido Oliva

alaves1.jpgParece que cada vez que hacemos referencia al Deportivo Alavés en Notas de Fútbol es para destacar alguna nueva salida de tiesto de su presidente y mandamás Dmitry Piterman. Si hace apenas un par de semanas comentábamos la estupenda labor que estaba realizando Juan Carlos Oliva, sustituto del cesado Chuchi Cos, sacando al equipo albiazul de las posiciones de descenso, esta tarde nos sorprendía una noticia absolutamente inesperada (aunque quizá no tanto viniendo de donde venía).

Juan Carlos Oliva ha sido fulminantemente destituido de su cargo de entrenador del Alavés por Dmitry Piterman. El motivo esgrimido por el millonario ucraniano ha sido bien sencillo: insubordinación. La primera sensación que me ha invadido al leer las palabras de Piterman tras la destitución han sido de absoluto estupor. ¿Puede hablarse de “insubordinación” de un entrenador hacia un presidente que se extralimita de sus funciones como directivo y se mete en la parcela técnica y deportiva, simplemente por no obedecer las órdenes tácticas dadas por éste?

Parece ser que el detonante de todo han sido una serie de discrepancias en torno a la táctica con la cual debería saltar el Deportivo Alavés al Santiago Bernabéu en el encuentro del próximo sábado. Según el propio Oliva, “Piterman pretendía realizar un cambio drástico de cara al partido contra el Madrid”, un cambio a todas luces innecesario dado el gran rendimiento mostrado por el equipo en las últimas jornadas. Y es que como el propio ex-técnico babazorro explicaba, “cuando algo funciona bien, es mejor no tocarlo”.

Alguno dirá que al fin y al cabo Piterman está jugando con su dinero. Que es muy libre de tomar este tipo de decisiones absurdas. Pues yo creo que no. Piterman está tratando a los clubes de fútbol por los que ha pasado como si de frías empresas se tratasen. Estamos de acuerdo en que el funcionamiento de un club de fútbol moderno, en la medida en que funciona bajo un régimen de Sociedad Anónima Deportiva, se asimila mucho al de una empresa tradicional. Pero existe una diferencia sustancial entre un club de fútbol y una empresa o una industria, y es el componente emocional. Piterman está jugando con los sentimientos y las emociones, con las ilusiones y las esperanzas, de miles de aficionados alaveses. Por mucho dinero que haya puesto el ucraniano en el club, éste no sería nada sin el apoyo de su gente y sin los 85 años de historia que le contemplan.

Algo me dice que la andadura del Glorioso en la temporada 2005/2006 no terminará bien…

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