El sentimiento ¿un extra?

clemente2.jpgLa semana pasada pasamos por alto unas declaraciones que hizo Javier Clemente en una entrevista a El Larguero. Dejemos a un lado el debate que puede generar estas declaraciones de alguien que fue seleccionador español. Esa reflexión se enmarca en un discuso político, en el que no quiero entrar en un weblog de fútbol. Pero creo que una parte de ese razonamiento si tiene una vertiente futbolística palpable, ¿afecta significativamente al rendimiento de un futbolista “sentir la camiseta”? ¿sirve de algo en un partido?

Cuando se desató todo el debate y polémica en torno a Oleguer, Luis Aragonés recurría a una palabra: profesionalidad. También Clemente recurrió con frecuencia a esa palabra. A esa, y a la palabra respeto, dando a entender que para él no es la situación ideal. Para Luis Aragonés la cosa está clara, mientras el jugador se comporte de forma profesional sus ideas políticas no tendrán ningún efecto sobre su juego, por eso convocó a Oleguer. ¿Dentro de un terreno de juego el futbolista se comportará siempre de la misma manera, independientemente de su camiseta? ¿afectará a su rendimiento?

Habrá quien piense en los argentinos por ejemplo. Piense que esa exageración con la viven su selección hace que sus jugadores den un punto más de lo que darían en otras circunstancias, que sea más dificil ganarles con la albiceleste que con otra camiseta. Aunque quizás uno piensa en esos argentinos por separado y vea a cada uno en un equipo europeo cualquiera y siguen viviendo el fútbol al máximo. Quizás sean así.

Uno puede pensar en como esta misma semana el “espíritu de Juanito” fue un Madrid con un solo canterano, otro jugador español y donde un inglés y unos brasileños, contagiados por un ambiente espectacular, pusieron goles y sentimiento. Uno puede pensar en aquella Francia multicultural y campeona del mundo, con jugadores a los que se acusaba de no saberse un himno que para los franceses es algo más. O quizás en un Chelsea hecho a base de talonario que funciona como una piña.

Pero también uno puede pensar en equipos con una identidad, algo a lo que agarrarse en las dificultades (Athletic, Espanyol, Sevilla,..). Esas selecciones con jugadores de medio pelo que son capaces de creer y luchar por algo más que por ellos mismos y hacer que pasen cosas como lo que hizo Grecia. Selecciones que en situaciones agónicas y complicadas siempre alguna razón más para seguir corriendo y luchando, nunca bajar los brazos. O selecciones como Brasil, ¿como poder organizar semejante colección de talento y enormes egos sin un objetivo común?

Puede que mayor sentimiento no sea garantía de nada, ni de más fútbol ni de más victorias que esa profesionalidad a la que se apela como el máximo que un futbolista puede dar. Quizás sólo sirva para que los mismos jugadores se alegren un poco más en las victorias y sientan las derrotas por los demás más que por ellos mismos, … por algo se empieza.

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