La lucha por la permanencia
Llevamos ya varias jornadas de la segunda vuelta, y la lucha para evitar el descenso se presenta sin cuartel esta temporada. Cinco equipos empatados a 22 puntos, el colista con 20, el Racing duodécimo a sólo cinco puntos del descenso… y ningún puesto adjudicado a estas alturas, como ocurrió en otras temporadas. Por tanto, merece la pena echar un vistazo a lo que ha ocurrido este fin de semana a estos clubes que se hallan al borde del abismo.
El duelo más comprometido se celebró en La Rosaleda, donde se enfrentaron los dos últimos clasificados, Málaga y Mallorca. En el equipo bermellón estrenaba banquillo el simpático Gregorio Manzano, que relevó a Cúper esta misma semana, y el cambio se notó. Con Basinas como medio defensivo y la responsabilidad atacante en manos de Arango y Pisculichi, el equipo isleño fue netamente superior al Málaga, frágil defensivamente y con un centro del campo demasiado blando. Los goles fueron obra del mencionado Pisculichi, que aprovechó un fallo de Ribeiro para resolver en el mano a mano, y de Campano, que empalmó sobre la hora un zambombazo cruzado espectacular. Mal panorama para el conjunto andaluz, que en las próximas jornadas deberá enfrentarse al Atleti y al Valencia.
En Cádiz, se volvió a vivir una historia que ya se ha visto demasiadas veces en Carranza esta temporada. El equipo domina el balón, triangula, abre el juego a bandas… pero no tiene punch. Y ese defecto, ante un conjunto tan eficaz como Osasuna esta temporada, que sabe tan bien a lo que está jugando, es poco menos que una sentencia. Ayer el equipo cadista incluso abrió el marcador, por medio de un bonito gol del joven argentino Lobos. Pero la defensa navarra aguantó la ofensiva (disparos de Medina, palo de Estoyanoff, etc.) y mató a los amarillos a su manera: un balón bombeado que clavó Milosevic de preciso testarazo, un libre directo de David López, y partido dado la vuelta. Con el Cádiz roto por la mitad en el segundo tiempo, llegó la joya del encuentro, en forma de un misil a los que ya nos está acostumbrando Javi García. Y Osasuna sigue cuarto.
La casualidad hizo que tres de los equipos que se hallan inmersos en la lucha por la supervivencia se enfrentaran con los tres primeros clasificados. La victoria para el grande fue el denominador común, aunque los modos de producirse fueron diferentes. En el Santiago Bernabéu, el 4-3-3 de Piterman naufragó de manera escandalosa ante un Madrid en racha. Dos latigazos de Guti y Robinho resolvieron el asunto antes de cumplirse el minuto doce, ante un equipo babazorro que, tanto deportiva como institucionalmente, presenta un aspecto paupérrimo. En el Camp Nou, el Betis dio una imagen algo mejor, y presentó algo de batalla al potente Barça del primer tiempo. Sin embargo, entre los goles en propia puerta de Melli, los fallos de Doblas y, sobre todo, la omnipresencia de Ronaldinho, se gestó un 5-1 muy duro para el equipo verdiblanco. Finalmente, la Real Sociedad, como ya va siendo costumbre, se dejó perder un partido que ganaba desde el segundo doce con un gol de Skoubo. Dos fallos defensivos y el acierto de Regueiro prolongaron la racha del Valencia, y dejan al club de Donosti asomando al precipicio.
Secciones: La Liga, Betis, Mallorca, Alavés, Cádiz, Málaga, Real Sociedad




