Se agotó la paciencia en Pucela
Nueva derrota del Real Valladolid en casa, y el ascenso que empieza a quedar ya muy lejano. Los blanquivioletas sufrieron en la gélida mañana de ayer en Pucela la mala suerte de caer derrotados (0-1) con un gol en propia puerta de Javi Baraja ante el Recreativo de Huelva, nuevo líder de la categoría, y equipo más en forma de la categoría de plata.
La directiva y, sobre todo, la afición castellana exigían al equipo una reacción inmediata, tras los últimos resultados que les habían alejado de las opciones de ascenso. Marcos Alonso se jugaba el puesto, esta vez sí, ante el peor rival posible. La presión de la afición sobre el técnico cántabro se hizo insoportable, sus últimas alineaciones habían sido fuertemente criticadas, y la situación empezaba a asemejarse peligrosamente a la vivida el pasado año con Sergio Kresic, a quien se destituyó cuando ya el ascenso era un objetivo demasiado alejado.
El Valladolid fue ayer la viva imagen de la impotencia, del dominio estéril del balón. Cuando las cosas van mal, nadie parece salvarse, y ése era el caso de dos de los mejores jugadores de la categoría, Sousa y el extremo zurdo Capdevila, ayer absolutamente negados con el balón en los pies.
Tras el descanso, ya con el 0-1 en contra, los de Marcos trataron de ahogar al Recre a base de posesión de balón. Una posesión de balón tan infructuosa y tan baldía, que el paso de los minutos parecía que iba minando las capacidades de los jugadores blanquivioletas. El balón parecía incontrolable, nadie era capaz de trenzar una jugada de verdadero peligro. Marcos cambió mediada la segunda mitad a tres de sus pilares ofensivos, pero las cosas siguieron igual. Ni el “chino” Losada, ni Tote, ni el uruguayo Correa consiguieron llevar mayor peligro a la meta de un seguro Toño que los sustituidos Sousa, Víctor y Joseba Llorente (probablemente el jugador más incisivo de los pucelanos).
Al final, la derrota conllevó la destitución de Marcos Alonso. El ya ex-técnico del Valladolid podrá decir en su favor que las lesiones han mermado al equipo en un buen número de partidos, o que Aritz Aduriz, verdadera estrella del equipo y piedra angular en el proyecto del ascenso, fue traspasado al Athletic Club a mitad de temporada. Pero probablemente nada tendrá que argumentar frente a los que insisten en que la del Real Valladolid es una de las mejores y más completas, si no la mejor, plantillas de la Segunda División. Un equipo con gente de la talla de Albano Bizzarri, Mario, Pablo Casar, Pablo Amo (recientemente fichado del Dépor), Sousa, Iván Ramis, Víctor, Tote o Joseba Llorente, debe ser el candidato número uno al ascenso año tras año. Y por lo visto ayer, y en las últimas jornadas, todo apunta a que el Real Valladolid paseará su historia por la Segunda División al menos una temporada más. El palentino Alfredo Merino, ex-entrenador del Palencia CF y actual técnico del Real Valladolid B de Segunda B, tratará de evitarlo tras haber sido elegido como nuevo entrenador del primer equipo.
A todo esto, el Recre se convirtió en el nuevo líder de la categoría, tras su victoria en Zorrilla y el empate en Chapín del Xerez (1-1) ante el sorprendente y renacido Numancia de Andoni Goikoetxea, que vuelve a mirar hacia arriba.
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