El Madrid sale vivo del Bernabéu

titi2.jpgPudiera parecer, a quien no haya podido ver el Real Madrid-Arsenal de la pasada noche, que el título del artículo estuviera equivocado. Nada más lejos de la realidad. Por extraño que suene, el Madrid ha salido esta noche vivo de su propio estadio, víctima de sí mismo. Víctima de una supuesta suficiencia nunca demostrada sobre el césped, y víctima sobre todo de un nulo, inexistente planteamiento táctico. Un 0-1 no es en absoluto un mal resultado si nos atenemos a los méritos de unos y de otros.

Enfrente, un Arsenal sin ingleses, sabiendo perfectamente cuál era su papel en el Bernabéu. Contras letales, y un mediocampo serio y bien plantado que dejaba poca opción al juego creativo de los blancos, bloqueando todas las líneas de pase posibles. Impresionante en este sentido el trabajo de Gilberto y de un sobresaliente Cesc Fábregas, que apunta directamente a la selección de Aragonés.

El partido comenzaba con una elocuente declaración de intenciones de Thierry Henry. No digo nada nuevo, lo sé, pero qué grandísimo jugador y qué decisivo resulta para su equipo. Su sola presencia ya resulta intimidatoria, y por si eso no fuera suficiente, a los 25 segundos de juego le ha dejado su tarjeta de visita a Sergio Ramos, en forma de espectacular caño.

Un Arsenal muy bien plantado sobre el campo caía sin tregua sobre un sobrepasado Madrid. En los 10 primeros minutos de partido, se pudieron contar hasta 3 ocasiones claras de los ingleses, mientras las cámaras aún no habían enfocado ni una sola vez a Jens Lehmann.

Con Guti absolutamente desaparecido durante los 90 minutos, el Madrid era un equipo vulgar, tremendamente impreciso en el pase, e incapaz de trenzar una sola jugada. La “ausencia” de Guti, unida al empeño de los blancos de alcanzar la portería gunner por la parte central del campo, allí donde más jugadores amarillos se acumulaban, mostraba a un equipo absolutamente incapaz de crear peligro. Sólo Thomas Gravesen, en uno de sus mejores partidos desde que viste la camiseta madridista, daba la talla (defensivamente) en el desastroso medio campo blanco.

No ha sido hasta el minuto 26, con un remate de cabeza de David Beckham a centro de Zidane desde la banda izquierda, cuando el Madrid ha tirado por primera vez a puerta (y ni siquiera entre los tres palos). Ni por esas se han desperezado los madrileños. El único que seguía con las pilas puestas, Iker Casillas, salvador de su equipo una vez más, en una sobresaliente actuación.

En cuanto a las individualidades que muchas veces suelen salvar al Madrid, ayer no aparecieron. Robinho fue constantemente superado por el supuestamente bisoño Eboué, Reyes ha sido la pesadilla de Cicinho, y Ronaldo apenas ha conseguido destacar entre Senderos y Kolo Touré.

Con el arranque de la segunda mitad, llegaba el gol inglés. Henry, en una demostración de velocidad y zancada se iba sucesaivamente, y sin apenas esfuerzo, de Ronaldo, Guti, Mejía y Ramos, en un impresionante eslalom que culminaba con un certero remate cruzado. Una jugada de salón de un auténtico superclase.

Con el 0-1, el nerviosismo madridista se acrecentó. Los únicos recursos ofensivos sobre la meta de Lehmann parecían ser pelotazos en largo, interceptados una y otra vez por la defensa londinense. Así, con esa escasez y esa simpleza de recursos, resultaba imposible crear peligro. López Caro esta vez no ha sabido reaccionar a tiempo, y ha sacado del campo a Gravesen, manteniendo en el mismo a un maltrecho Zidane (durísima su entrada a Eboué del final). Ni siquiera la celebrada incorporación del capitán Raúl ha supuesto un excesivo peligro para el cuadro de Wenger.

Como resumen de lo que ha sido el partido, una jugada. Corría el minuto 92, y Titi Henry se hacía con el balón en la banda derecha de su ataque, a la altura de la línea de medios. En una impresionante carrera con autopase, se deshacía de Mejía sin aparente esfuerzo. Llegaba con su ya clásica elegancia, y esa carrera tan característica suya de dos zancadas cortas con el balón pegado al pie, y otra más larga y desequilibrante, a la altura del córner madridista, y el propio Mejía apenas conseguía empujarle fuera del campo y robarle la pelota. Un ejemplo de lo sobrado que iba Henry en la tarde noche de ayer.

Con todo, y como decía al principio, el resultado no es malo para el Madrid. Pese a estar obligado a la victoria en Highbury, el equipo podía haber sufrido una verdadera hecatombe con consecuencias inimaginables, una goleada de auténtico escándalo. Ya son demasiadas las veces que se apela al espíritu de Juanito para sacar adelante una eliminatoria.

Secciones: Real Madrid, Liga de Campeones

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