El Wigan despierta del sueño
Poco dura la alegría en casa del pobre. El modesto Wigan, debutante en la presente temporada en la máxima categoría del fútbol inglés, tenía ante sí el pasado sábado la oportunidad de culminar una más que brillante temporada. La final de la Carling Cup (Copa de la Liga) era el caramelo más dulce que el club había tenido a su alcance a lo largo de toda su historia.
Enfrente, ni más ni menos que el poderoso Manchester United, formando con todas sus megaestrellas. Para los de Ferguson, una oportunidad de oro de maquillar su decepcionante temporada. Pese a la sorprendente ausencia de Ruud van Nistelrooy en el once inicial del ManU (lo que ha disparado todos los rumores sobre un posible enfrentamiento entre el delantero y el técnico escocés), tanto su sustituto Louis Saha, como un brillante Rooney, consiguieron que el equipo no echase en falta a su más cualificado goleador.
La tarde negra de los Latics empezaba a tomar forma cuando a los 14 minutos de partido perdían a su portero titular, Mike Pollitt, por lesión. Un desajuste defensivo propició el primer tanto de los red devils, al aprovechar Rooney una indecisión de la defensa y recoger un balón largo de Edwin van der Sar. Era el 1-0, y a partir de ahí, el partido sólo tuvo un color.
Apenas iniciada la segunda mitad, el 2-0 anotado por Saha cayó como una losa insalvable para los de Paul Jewell.
El 4-0 final, máxima diferencia de goles conseguida en una final de Copa de la Liga, refleja a la perfección la superioridad mostrada por un intratable United, con Wayne Rooney nombrado jugador más valioso del encuentro.
Para algunos, la Carling Cup podrá ser un torneo menor, con una importancia relativa, y con una relevancia muy inferior a la de la FA Cup o la propia Premiership. No creo que ni United ni, sobre todo, Wigan piensen ahora lo mismo…
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