Notas del España-Costa de Marfil
La selección española venció ayer a Costa de Marfil en el Nuevo Estadio José Zorrilla de Valladolid, en partido preparatorio para la Copa del Mundo. El resultado final de tres goles a dos habla claramente de un partido intenso y disputado, quizá más de lo habitual en un amistoso, con bastantes desajustes defensivos por parte de dos equipos a los que caracteriza una vocación más atacante. El encuentro se disputó con un frío infernal, y antes del mismo se guardó un emotivo minuto de silencio por la muerte del gran Telmo Zarra, uno de los emblemas históricos de la roja.
El equipo nacional no cuajó un partido perfecto y cometió algunos errores de valor gol que será indispensable evitar en Alemania, pero el resultado del experimento puede considerarse positivo. En particular, hay que destacar la voluntad de Luis de ir introduciendo savia nueva en la selección: aparte de los debuts de Cesc (probablemente el hombre del partido) y Marcos Senna, es notable el peso que están ganando en la selección gente como Sergio Ramos, Reyes, Xabi Alonso, Torres o el sempiterno Iker Casillas. Ninguno supera los 24 años, y es muy probable que tres o cuatro de ellos sean titulares en Alemania.
En el apartado táctico, el sabio de Hortaleza probó el famoso trivote en el centro del campo, solución que es probable que se adopte en partidos que se exija más consistencia que poderío atacante. La selección formó con Iker en la portería, Puyol y Pablo Ibáñez en el centro, con López y Ramos en los laterales; Albelda como cierre defensivo y guardaespaldas de dos mediocentros de tipo creativo, Xabi y Cesc; Luis García como falso interior derecho, Villa alternando la segunda punta con la banda zurda, y Torres de estilete. Con el carrusel de cambios de la segunda parte, el esquema acabó en un 4-2-3-1, con dos hombres más de banda-banda como son Joaquín y Reyes.
En el equipo español dos futbolistas por encima de los demás: Cesc y Villa. Del primero ya ha hablado Borja, así que unas palabras sobre el asturiano. Si su estado de forma no empeora de aquí a junio, tiene muchas papeletas para convertirse en el jugador franquicia de la selección: ayer leyó mejor que nadie los pases del joven del Arsenal; luchó y bregó como en él es habitual; tiró desmarques con rapidez y astucia, probó su disparo demoledor, de primeras, un par de veces y, cómo no, marcó un gol, el del empate. El debate ya es Raúl o Torres.
El delantero del Atlético, por cierto, participó más que en anteriores ocasiones, e incluso estrelló un balón en el poste, pero sigue dando la impresión que podría dar más de sí. Destacó José Antonio Reyes en los minutos que jugó, en los cuales clavó un gran gol de toque preciso y potente, y fue un estilete por la izquierda; buena noticia para España, mala para el Madrid, que lo sufrirá en una semana. Correctos los mediocentros, aunque se echó en falta mayor presión, especialmente en el primer tiempo, y descoordinación defensiva, que dio lugar a varias oportunidades marfileñas y al primer gol. Está claro que la selección tiene un problema en el lateral izquierdo, que Ramos ya no se encuentra cómodo en el derecho, y que algo pasa con Casillas, que a pesar de mantener un buen nivel, no parece el muro imbatible de otras temporadas. Dinámico Luis García, su sustituto Joaquín lo intentó, pero el duende parece haberle abandonado. Y Senna correcto en su primer partido internacional, aprovechando su media hora.
La victora de España se agranda ante un subcampeón de África que puede dar la campanada en Alemania si las cosas le ruedan bien. Lastrado por las bajas en defensa, los Elefantes mostraron que tienen en Touré y Zokora a dos medios de excelente nivel, que Drogba, con su poderío, es capaz de bajar y jugar cualquier balón, que Koné es una bala y que Kalou es una garantía, impresionante su golazo. Si Michel es capaz de arreglar los problemas tácticos, recupera a su defensa y busca un guardameta de garantías (Tizié parecía un portero de balonmano), Costa de Marfil será un hueso para cualquiera.
En resumen, un partido útil, y entretenido de cara el espectador. Para ser un amistoso, no está mal.
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