Queremos a Cesc en el Mundial

cescfabregas.jpg18 años que sobre el terreno de juego se transforman en 28. Cesc Fábregas se ha convertido por méritos propios en la mejor noticia del partido que ha enfrentado la pasada noche a España con Costa de Marfil. El jovencísimo medio del Arsenal ha hecho gala de una insólita madurez en su debut con la selección absoluta, convirtiéndose en el jugador más destacado (junto a Villa) del combinado español.

Cesc ofrece siempre una nueva línea de pase, se muestra siempre allá donde pueda recibir el balón con comodidad, nunca compromete a sus compañeros. En Zorrilla ha dado una nueva muestra de ello. Cesc siempre aparece en el campo en el lugar en el que se le requiere, para dar salida al balón, oxigenar, o incluso dar el pase de gol (primer gol de España).

Anoche, en un difícil compromiso, continuamente asediado por los implacables Zokora y Yaya Touré, el joven jugador catalán se sobrepuso al potente centro del campo dispuesto por Henri Michel, se movió con soltura entre líneas, y cumplió a la perfección con el papel de distribuidor de juego. Aunque más que un “distribuidor”, y si se me permite la expresión, veo a Cesc como un “canalizador” de juego. Me explico, no es tanto el que distribuye la pelota desde una posición más o menos estática en el mediocentro, sino que más bien es el jugador que decide qué salida se le da a la pelota, por qué sector del campo se lleva el ataque del equipo o hacia qué jugador de ataque se dirige la jugada. Su labor es mucho más completa que la de un simple mediocentro al uso. Un centrocampista de unas características muy especiales.

Pocos jugadores pueden presumir de ser los más destacados del equipo en el día de su debut con la nacional. Cesc, indudablemente, es uno de ellos.

Secciones: Selección Española, Alemania 2006, España

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