El Barcelona en el mundo global

Durante el partido de ayer volvimos a ver una pancarta cada vez más frecuente en las gradas del Camp Nou, el famoso “Catalonia is not Spain”. No fue al azar, suelen aparecer en los partidos de mayor repercusión mediática, y el partido de ayer sin duda era el partido más seguido de la noche europea. Esta vez se optó por distribuir distintas pancartas repartidas por el estadio de menos tamaño y una mayor en la grada frente a tribuna. Ayer, según dijeron en la SER anoche, estas pancartas fueron repartidas por empleados del club, y creo que nadie podrá dudar que estas acciones cuentan con el beneplácito de los dirigentes azulgranas.

El Barça con estas acciones y algunas otras (como su apoyo al nuevo Estatuto) se mete de lleno en política, era un punto clave en el programa con el que Laporta fue elegido. Por eso es muy probable que la mayoría de sus socios apoyen esta actitud. ¿Pero que pasa con el resto de aficionados que tiene el Barcelona repartidos por España? ¿que pasa con todos aquellos que no compartan esa visión política?Supongo que habrá aficionados del Barcelona a quien no les gusté que se utilice el club como plataforma política ¿tendrán que elegir algún día entre su club y sus ideas?.

¿Por qué el Barcelona no tiene en consideración a una parte importante de sus aficionados y mantiene una neutralidad política? Puede que sólo sea cuestión de números. Quizás en el seno del club hayan evaluado la posible pérdida de aficionados por apoyar acciones así. Quizás piensen que no va a afectarle en gran medida. El ser de un equipo de fútbol es algo demasiado pasional como para dejarse influir por la política, muchos ni lo darán importancia. O quizás directamenet no les importe perder seguidores en el resto de España cuando se están abriendo mercados como el asiático.

¿Para que sirven los aficionados si no es para suministrar fondos a un club? pensarán. Pero ¿realmento siente igual el Barcelona un aficionado de Oviedo, Teruel o Jaén que uno de Pekin, Tokio o Seúl, aun cuando estos den más dinero?

Quien sabe, puede que un día, aficionados del Barcelona, quizás repartidos por España, decepcionados con lo que se ha convertido el club. Enojados por ver a su equipo como instrumento político. Sintiendose ninguneados. Quizás decidan refundar el club, respetar su historia y espíritu, y sentirse nuevamente valorados. No sería la primera vez que los aficionados sienten traicionados los valores de un club y deciden hacer eso. Pasó con el Wimbledon y está pasando con el Manchester.

Actualización: Según los organizadores del reparto de pancartas, las juventudes de Convergencia, el Barcelona no tuvo nada que ver en el reparto de las mismas

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