Zico mete presión a Japón

japan.jpgSemifinales. Ni más ni menos ése es el objetivo que se plantea Zico, seleccionador de Japón, de cara al próximo Mundial. El ex-jugador brasileño se muestra convencido del potencial de los suyos, ilusionado ante el buen papel realizado por sus pupilos en la última Copa Confederaciones, en junio del pasado año, en donde lograron un meritorio empate a dos goles ante Brasil, una de sus rivales de grupo en la primera fase de Alemania 2006.

Lo que sí es cierto, es que la selección nipona nunca ha logrado resultados excesivamente brillantes fuera del continente asiático. Su presencia en Francia 98 fue prácticamente testimonial: cero puntos en la fase de grupos, y penúltimo clasificado de los 32 participantes. Era su primera experiencia mundialista, y la inexperiencia y candidez de sus jugadores quedó manifiesta. No obstante, su presencia en Francia 98, y la consagración de la J-League, supusieron un empuje para el fútbol en el país del Sol Naciente.

Campeones de la Copa de Asia en sus dos últimas ediciones (2000 y 2004), los nipones realizaron un digno papel en el pasado Mundial del 2002, celebrado en su país y ante su fervorosa y entregada afición. Fueron primeros de un asequible grupo (Bélgica, Rusia y Túnez lo completaban), cayendo eliminados en octavos de final por la semifinalista Turquía (0-1).

De aquella Copa del Mundo surgieron figuras importantes dentro del emergente fútbol japonés. El potente centrocampista Junichi Inamoto, todo un portento físico, consiguió después de su buen papel dar el salto a Inglaterra de la mano del Arsenal, pese a que no llegó a debutar con los gunners. Asentado en el Fulham, permaneció dos temporadas con los cottagers, para terminar marchando al West Bromwich Albion, donde juega en la actualidad. Yoshikatsu Kawaguchi fue el brillante portero en aquella Copa del Mundo, haciendo olvidar a los aficionados aquella imagen de porteros japoneses de dibujos animados. Su gran actuación bajo palos le sirvió para marchar al Portsmouth inglés, de donde salió para recalar en la Liga danesa, antes de regresar de vuelta a su país la pasada temporada.

El sempiterno Hidetoshi Nakata, segunda gran estrella japonesa en emigrar al fútbol europeo tras el pionero Kazu Miura, cuando fue fichado por el Perugia italiano, ha retrasado su posición al mediocampo. Tras su paso por Perugia, Roma, Parma, Bolonia, Fiorentina y, actualmente, Bolton Wanderers, puede presumir de ser el jugador japonés más experimentado en alta competición (con una Coppa Italia y un Scudetto en su haber). Otro de los hombres más destacados en el equipo japonés es Shunsuke Nakamura, centrocampista del Celtic de Glasgow que aporta visión de juego y calidad al mediocampo nipón, siendo considerado como un excepcional asistente.

Un fijo en el ataque de Zico es el jugador del Hamburgo, Naohiro Takahara, un trotamundos que ha llegado a jugar incluso con Boca Juniors y que personifica el gran salto de calidad que ha dado el pujante fútbol nipón. Su misión es hacer olvidar la bisoñez ofensiva que tradicionalmente ha acompañado a los seleccionados japoneses, y cualidades y experiencia para ello no le faltan.

Quizá el objetivo planteado por Zico sea un tanto utópico, pero lo que sí es claro es que esta selección ya no es aquella que paseó su inocencia por los estadios franceses en el 98, y que la evolución y la acumulación de experiencia internacional de sus jugadores más importantes desde el Mundial 2002 pueden suponer un ingrediente decisivo de cara a realizar un buen papel en Alemania 2006.

Secciones: Alemania 2006, Japón

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