El año del Blackburn Rovers
Desde que se creó la actual Premier League en Inglaterra (temporada 1992/93), han sido dos equipos los que han dominado la competición. Manchester United (8 títulos) y Arsenal (3 títulos), con la reciente incorporación del Chelsea (1 título “y medio”) de Abramovich y Mourinho, atesoran todos los títulos de Premiership disputados hasta la fecha. Todos… menos uno.
En la temporada 1994/1995, un hombre iba a ser determinante para que el título de campeón de la Premier League recayese en un modesto equipo poco habituado a tamaños éxitos. Alan Shearer aupó al Blackburn Rovers hacia el título, el segundo de su historia tras aquel lejano campeonato de 1914. Pero la carrera por el triunfo final no se detuvo hasta el último momento. A pesar de la brillante temporada realizada por los hombres de Kenny Dalglish, el Manchester United, que venía de ganar los dos anteriores títulos de Premier League, fue rival hasta que sonó el último silbato del último partido de la temporada.
Ambos equipos llegaron a la última jornada del campeonato separados tan sólo por dos puntos (tras la victoria entre semana de los de Ferguson ante el Southampton en partido atrasado). Tanto los Rovers como el ManU debían desplazarse fuera de sus estadios a disputar la última jornada. A priori, el partido más complicado era el del equipo de Lancashire, los aspirantes, que rendían visita al siempre complicado Anfield de Liverpool, uno de los equipos más en forma de la temporada. El United, por su parte, visitaba Upton Park para enfrentarse a un West Ham que vagabundeaba por zona de nadie en la tabla.
Una victoria de los de Dalglish significaba el título, con independencia del resultado que se diese en Londres. Empezaron bien los Rovers en Anfield, con un gol de Shearer que adelantaba a los suyos. Las buenas noticias llegaban desde Upton Park: el United perdía por un gol a cero y se alejaba del título. En la segunda parte, la letal pareja del Blackburn formada por Shearer y un joven Chris Sutton (por quien se habían pagado 5 millones de libras al Norwich en el verano del 94), atenazados por los nervios y la presión, fallaron un sinfín de buenas ocasiones ante la portería red. El United empataba en Londres por medio de Brian McClair, mismo resultado que conseguía en Anfield, casi al mismo tiempo, John Barnes para el Liverpool. Con esos resultados, un único gol del United trasladaba el ansiado título a Old Trafford… pero, afortunadamente para Shearer y compañía, ese gol nunca llegó. Sí lo hizo en cambio el 2-1 para el Liverpool, merced a un lanzamiento de falta de Jamie Redknapp que Tim Flowers, cegado por el fuerte sol de aquella tarde de primavera, no pudo atajar. Con sufrimiento hasta el final, los seguidores del Blackburn estallaron de júbilo cuando sonó el pitido del árbitro en Upton Park. El título ya era suyo.
Si bien los goles de Alan Shearer (34 en total) fueron determinantes para alzarse con el título, no puede despreciarse la aportación de algunos de los jugadores que formaban aquella gran plantilla. El ya nombrado Chris Sutton formaba pareja de ataque con el delantero de Newcastle. A sus 21 años, consiguió un total de 15 goles en su primera temporada en la máxima categoría. El capitán Tim Sherwood, petición expresa de Dalglish cuando éste llegó al equipo, era la voz de su entrenador sobre el césped. Jason Wilcox, jugador de la cantera de los Rovers, entraba como un puñal por la banda izquierda, surtiendo de balones al rematador Shearer. En la defensa, el rubio escocés Colin Hendry y el noruego Henning Berg eran las dos principales referencias defensivas del equipo, sin olvidar al carrilero izquierdo Graeme Le Saux, quien pronto llegaría a la selección y al Chelsea tras sus éxitos en Ewood Park.
Fue tan sólo una temporada. Una temporada en la que el “Arte et labore” y la rosa del escudo de los Rovers se situaron en lo más alto, mirando a los poderosos Arsenal y United desde arriba.
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