Un submarino de verdad
Todos sabemos que el Villarreal lleva varios años creciendo y siendo uno de los equipos de moda, no sólo en España, sino en Europa. Al ser un club que sólo lleva en la élite unos pocos años (su primer ascenso data de 1998, a pesar de que se fundó en 1923), una de sus principales lastres es la ausencia de referentes míticos, históricos, de puntos de encuentro emocionales para su afición.
Para tratar de paliar en parte estas carencias, una parte de la afición amarilla ha llevado a cabo una simpática iniciativa: orgullosos del sobrenombre de submarino que han recibido durante estos años, han decidido solicitar al Ministerio del Interior un auténtico submarino (fuera de uso) para colocarlo en algún lugar de la ciudad y que sirva de punto de encuentro a todos los aficionados del equipo. El propio ministro Bono se ha mostrado favorable a la petición.
De hecho, los impulsores de la idea ya tienen un submarino concreto en la cabeza: se trata del Marsopa (foto), un sumergible de cerca de 60 metros de eslora que ha abandonado el servicio activo hace unos días. Pretenden pintarlo de amarillo, adornarlo con los escudos del club y de la ciudad y montar en su interior un museo del equipo.
La idea parece divertida y curiosa; sólo falta saber cómo se tomarán la noticia en Cádiz, donde siempre han reclamado que el apelativo de submarino amarillo se lo ganaron ellos a pulso en los ochenta, con aquellas permanencias logradas in extremis, en tiempos de Carmelo, Sandokán Juan José, Mágico y compañía.
Secciones: Villareal
« Diez años del Girondins de Zidane | Continuación: Fútbol, televisión, internet y P2P, la evolución. »




