Bofetada al Chelsea
No parece el Chelsea encontrar el rumbo adecuado tras caer eliminado de la Liga de Campeones por el FC Barcelona. El equipo de Jose Mourinho cosechó ayer su tercera derrota en Premiership, tras caer por 1-0 en casa de uno de sus más enconados rivales históricos, el vecino Fulham. Completa así un frustrante último mes, en el que además de ser eliminado en Europa, ha caído derrotado frente a Middlesbrough (3-0) y el ya mencionado Fulham (1-0).
Llama la atención que ambas derrotas hayan llegado ante dos equipos de la zona media baja de la clasificación. Dos equipos que a priori eran un juguete en manos de la poderosa armada de Stamford Bridge. Las huestes de Mourinho empiezan a sufrir los primeros síntomas de la peligrosa relajación, del exceso de confianza y quizá, por qué no, de la arriesgada práctica de infravalorar a los rivales.
Es el mal más acechante cuando se trata de equipos poderosos, supuestamente imbatibles y con completas y envidiables plantillas. Las mega estrellas se relajan, se confían, se dejan llevar por el entorno triunfalista… y las derrotas terminan por llegar de la manera más inesperada y humillante.
Los Blues fueron ayer incapaces de levantar el tempranero gol conseguido por Luis Boa Morte para el equipo de Al-Fayed. Acostumbrados a terminar venciendo partidos por insistencia y empuje, en Craven Cottage faltó algo para llevarse el encuentro. Esa situación desembocó en desespero, primero en el banquillo (Mourinho sustituyó a Joe Cole y Shawn Wright-Phillips apenas disputados 25 minutos de juego) y después en el césped (con cuatro amarillas para jugadores del Chelsea y la expulsión final de William Gallas). Estableciendo un inoportuno paralelismo, suena a déjà-vu para bastantes seguidores del Madrid…
La derrota sufrida ayer ante los cottagers hizo saltar las alarmas en el banquillo de Mourinho. No es que tres derrotas y tres empates en 30 partidos de Liga sea un mala marca, pero cuando uno vende a su equipo como “invencible”, se dedica a proclamar a los cuatro vientos las excelsas cualidades de sus jugadores, y habla de records de 100 puntos y cosas similares, perder un partido es un drama. Es el riesgo de vivir al límite, aunque a Mourinho parece no afectarle demasiado (”There is no pressure at the top, pressure’s being second or third“, es una de las más famosas ‘citas’ del técnico portugués desde que se hizo cargo del Chelsea).
Es prácticamente indudable que el Chelsea tiene la Liga, su tercera Liga y segunda consecutiva, en el bolsillo. Pero a pesar de ello, a pesar de su manifiesta superioridad, este Chelsea ya no mete tanto miedo. No habrá récord de imbatibilidad, no habrá récord de 100 puntos (tras la derrota de ayer, ya sólo opta a 99), y el Chelsea se muestra un poco más humano.
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