El partidazo de la jornada: Español-Osasuna
Osasuna sacó a pasear su poderío físico y estratégico por Montjuïc, ante un Español cansado y aún resacoso del duelo entre semana que le llevó a la final de Copa. El equipo navarro noqueó al líder la semana pasada, y aún debe recibir en el Reyno de Navarra a Madrid y Valencia, sus máximos rivales para los puestos de Champions; por tanto, las palabras de David López, hablando ya claramente de subcampeonato, no suenan excesivamente pretenciosas. Por su parte, los periquitos caminan hacia un final de temporada lleno de suspense: igual puede ser una temporada histórica, si el Miércoles Santo Raúl Tamudo alza la Copa de S.M. el Rey, que desastrosa, pues sólo tres puntos los separan del descenso. O quizá ambas cosas a la vez.
Lotina ya demostró el respeto que sentía por Osasuna sacando una alineación con tres centrales, Lopo, Pochettino y Jarque, ayudados además por Ito como medio defensivo. En un espejismo modélico, el equipo local salió en tromba, e incluso se adelantó con un remate de Tamudo a falta sacada por De la Peña cuando se llegaba al ecuador de la primera parte. Realmente fue la mayor aportación de Lo Pelat al juego españolista, pues el resto del partido estuvo perdido entre Puñal y Muñoz; dos colosos, especialmente el segundo.
La reacción pamplonica al gol local no se hizo esperar, en forma de un remate eléctrico de David López a una dejada de cabeza del viejo rockero Milosevic, indetectable toda la noche para las torres locales. Estimulado por su tanto, el extremo riojano se aplicó en las labores de extremo diestro, martirizando así a David García, incapaz de detenerle. El partido se tornó en un monólogo osasunista, con Muñoz como émbolo y continuas aperturas a banda. De este modo llegaron casi seguidos los goles de Webó y Milosevic, ambos con el aroma inapelable de las jugadas de manual.
Tras el descanso, Lotina decidió dar más mordiente a su equipo, sacando a Juanfran, Coro y Pandiani, aunque sólo lo logró a medias. El Español ganó en control de balón, pero al equipo se le notaba cansado y las llegadas a la portería de Elía eran tímidas e inofensivas. El partido, sin embargo, ganó en intriga cuando Luis García sacaba de la nada su noveno gol en Liga, enchufando un pepinazo ante el que nada pudo hacer el sustituto de Ricardo. Pero la inquietud rojilla duró poco, pues otro magnífico disparo de Iñaki Muñoz coronó su sensacional partido para certificar el 2-4 definitivo. Un resultado justo.
Foto: www.rcdespanyol.com
Secciones: La Liga, Espanyol, Osasuna
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