¡Qué desastre de Dépor!

munitis_depor.jpgSin ánimo de restar méritos al partido de un recuperado Real Madrid, el RC Deportivo de La Coruña ha ofrecido su peor cara en el Santiago Bernabéu, al caer derrotado por 4-0 frente a los blancos. Los duelos entre Deportivo y Real Madrid de los últimos años nos habían deparado casi siempre choques llenos de tensión, de rivalidad, con un equipo gallego generalmente crecido, y que en las últimas temporadas parecía tenerle tomado el pulso a los madridistas.

El equipo de Caparrós fue ayer un juguete en manos de un Madrid algo más inspirado que de costumbre, que sin llegar al extremo de completar un partido espectacular (como proclamaba su entrenador en rueda de prensa), ha jugado cómodo frente a un rival que nunca ha conseguido transmitir sensación de peligro ante la meta de Casillas.

Puede parecer increíble hablar de “bisoñez” para referirse a la delantera del equipo gallego, pero ésa ha sido la sensación que ofreció en el Bernabéu. Ni un gris Munitis, ni mucho menos el joven canterano Iago se han mostrado solventes en el ataque blanquiazul. Caso aparte el de Diego Tristán: bajo de forma y exasperadamente lento, el sevillano está a años luz del jugador que fue. Con este panorama, la falta de gol del Dépor comienza a ser algo más que preocupante en este tramo final de la Liga.

Con Julio Baptista por fin en su posición ideal, acompañando a Guti en el mediocentro, y realizando uno de sus mejores partidos como madridista, el Madrid ofreció bastante más pegada que en los cuatro últimos partidos (en los que sólo consiguió anotar un gol). Quizá el tempranero autogol de Héctor puso pronto las cosas de cara para los blancos. Con el marcador a favor, y vista la inoperancia de los visitantes, el Madrid se limitaba a tocar… y llegar. Fueron cuatro los goles anotados, pero bien pudieron ser otros tres o cuatro tantos.

En la segunda parte, el Deportivo puso el partido en bandeja de plata a los de López Caro. Con unos cambios más que discutibles (De Guzmán y Gallardo entraron por Munitis y Sergio), Caparrós ayudó poco a cambiar la imagen ofrecida por los suyos en el primer tiempo. Desastrosa segunda mitad de los gallegos, en la que se limitaron a ver pasar los minutos y rezar porque el desacierto de algunos jugadores madridistas de cara al gol continuase (increíble lo de Robinho).

Al final, hasta Ronaldo fue ovacionado y Baptista consiguió marcar, como muestras de que el partido disputado ayer entre Real Madrid y Deportivo, fue un partido atípico.

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