El Villarreal cosecha una derrota “ilusionante”

Contrariamente a lo que podría parecer, el resultado obtenido por el Villarreal ayer en terreno del Inter es bueno. El 2-1 deja muy abierta la eliminatoria, ya que una victoria en el Madrigal por uno a cero clasificaría a los de Pellegrini para las semifinales. Y podría haber sido mejor aún si el árbitro Alain Sars llega a señalar casi al final un claro derribo de Córdoba a Sorín en área interista. Pero no fue así y la eliminatoria se decidirá en campo castellonense.
Y es que el partido comenzó de una manera frenética, como no se le conocía al Villarreal. De hecho, nada más empezar el encuentro y, sin que se hubiera cumplido el primer minuto, Forlán ya había marcado el primer tanto del encuentro al aprovechar un despeje de Toldo a remate de José Mari. Parecía que no se le podían poner mejor las cosas al “Submarino Amarillo“, pero la alegría les duró poco. Stankovic, inmenso en la noche de ayer, se marchó por la derecha y puso el balón atrás para que Adriano se revolviera en el punto de penalti y marcase. Era el minuto siete y el resultado ya era de empate a uno.
A partir de ahí, fue el Inter quien dominó el encuentro, con un Cambiasso espléndido como viene siendo habitual, con un Zanetti que en ocasiones no aparentaba tener la edad que tiene y con Adriano buscando todos los balones colgados. Pero fue pasando el tiempo, el Inter dejo de presionar y apareció la figura de Riquelme, acompañado en el centro por Senna e igualaron el encuentro en intensidad, aunque sin gol. En estas estábamos cuando Recoba, desaparecido, fue cambiado a la media hora por Martins y ahí se vio una de las claves del encuentro.
Tras el descanso, y con toda la defensa amarilla pendiente de Adriano, Stankovic volvió a marcharse de Sorín por la derecha y puso un centro al segundo palo que Martins remató con lo que pudo subiendo el 2-1 al marcador de San Siro. A partir de entonces, el Inter pensó que el resultado le valía y se echó atrás en busca de alguna contra y el Villarreal comenzó su dominio de la pelota, dominio estéril por otra parte. Solo estuvo cerca del empate el Villarreal en una falta magistralmente lanzada por Riquelme que se estrelló en el larguero de Toldo. Y a partir de ahí, nada más, con el Inter cerrado atrás, con Mancini metiendo más madera con Materazzi y con los castellonenses chocando una y otra vez contra el muro italiano. Solo quedaba por ver el claro penalti a Sorín pero que en Europa, fuera de casa y contra un rival como el Inter rara vez se pitaría.
Con el 2-1 el Villarreal tiene margen para soñar. Si en el Madrigal consigue mantener su portería a cero y jugar como ellos saben, pasar la eliminatoria no es una utopía. Es muy posible. Ahora, si Adriano tiene su noche y la defensa se muestra tan permisiva como ayer en los goles, las semifinales estarán muy complicadas.
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