El Barça ante el clásico

Deco.jpg El Barcelona recibe al Madrid el sábado con sensaciones en cierto modo ambivalentes. Por un lado, por supuesto, la inmensa satisfacción que supone siempre para la culerada una victoria sobre el equipo blanco, que pondría catorce puntos de distancia y el alirón a tiro de piedra. Pero por otro, la percepción es de que la Liga ya está ganada pase lo que pase, y un clásico jugado con todos los titulares y con la presión de estos partidos podría dejar alguna baja de cara a la Champions, especialmente si tenemos en cuenta que ya la plantilla azulgrana ya está diezmada, y que en cuatro días espera el Benfica con eliminatoria incierta.

Hace unos días cuestionamos aquí la conveniencia o no, desde el punto de vista barcelonista, de que Rijkaard reservara futbolistas de cara al martes. Los comentarios de nuestros lectores, aunque mayoritariomente contrarios a la rotación, mostraban una cierta división de opiniones. El técnico holandés ya ha anunciado que sacará a toda su artillería, repitiendo el equipo de Lisboa excepto en el hecho de que Puyol retoma su sitio en detrimento del lateral brasileño Juliano Belletti.

Así las cosas, el Barça formará con el cuestionado Valdés, héroe en Portugal, bajo los palos. Defensa de cuatro con Puyol y Motta de centrales (este último por la baja forzada de Márquez), Oleguer pasando al lateral derecho y Giovanni van Bronckhorst en el izquierdo. Rijkaard volverá a confiar en Van Bommel en el medio centro, a pesar de su deficiente rendimiento en la distribución y el quite, el emergente Iniesta y el maravilloso y decisivo Deco. Ronaldinho, como siempre, llevará la bandera del juego en la izquierda, mientras que la ausencia obligada de Messi fuerza la vuelta de los dos delanteros puros, Eto’o y el sueco Larsson. Ambos grises en Lisboa, pero imparables en Liga.

Seguramente, ante un partido como éste, el mayor enemigo del Barça sea el propio conjunto azulgrana (interesantes las reflexiones de Martí Perarnau a este respecto, a propósito del partido del Benfica). Hay unanimidad casi absoluta en el mundo del fútbol acerca de que el Barcelona a pleno rendimiento es el conjunto que mejor juega de la actualidad, y probablemente también el mejor equipo. De hecho, no sólo eso, sino que hoy mismo se ha dado a conocer un estudio de la consultora alemana BBDO en el que dan a Ronaldinho como el futbolista con más gancho comercial del mundo, en una lista en la que Eto’o y Messi están entre los cinco primeros; una noticia que suponemos habrá interesado a Florentino Pérez.

Sin embargo, nada de eso sirve ante la ausencia de tensión competitiva, y sobre todo la falta (aunque sea por un rato) de alguno de los jugadores del tridente, Deco, Eto’o o Ronaldinho. En Lisboa Rijkaard quitó al portugués, y sin ese pistón el equipo arrollador del primer tiempo se derrumbó como un castillo de naipes. Suponemos que, si el partido no va mal para los intereses azulgrana, Rijkaard hará cambios, quizá la suerte en la que más se le ha cuestionado, pensando en el miércoles. En la oportunidad y tino de los relevos puede estar el destino del partido, y también parte de las escasas oportunidades del Madrid. Por demás, el Barcelona actual, como colectivo e individualidades, está muchos cuerpos por encima del equipo blanco.

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