El partidazo de la jornada: Valencia-Cádiz

villangulo.jpg A pesar de la brillantez más mediática que futbolística del clásico del Camp Nou, está claro que el partidazo de la jornada se vio en Mestalla. El mejor Valencia de las últimas jornadas y un Cádiz tan ofensivo como siempre se dieron un festín de goles, 5-3, para jolgorio de la hinchada che y los aficionados al fútbol en general. La victoria premia a un equipo valenciano cuya actitud fue mucho mejor de lo habitual, mientras que representa un revés más para el Cádiz, que cada vez observa la salvación desde más lejos. Al menos, le queda el consuelo de ser el primer equipo que en tres temporadas de Liga anota tres tantos en el coliseo valenciano.

El partido comenzó muy fuerte, con un gol sencillo de Villa de cabeza tras toque de Baraja en el primer minuto, respondido casi inmediatamente por Enrique, que cazó un rechace de Cañizares a falta lanzada por Lucas Lobos. Estos goles, en cierto sentido, retrataron las grandes miserias del Cádiz: su línea defensiva es quizá la más endeble de la Liga, con varios jugadores a los que les queda grande la categoría, y a pesar del aceptable orden táctico y juego combinativo del conjunto, el único recurso ofensivo que realmente está dando rédito al equipo es el balón parado. Todos los tantos ayer les llegaron gracias a esta suerte.

El gol de Enrique dio alas al Cádiz, dominador durante casi todo el primer tiempo. Sin embargo, la posesión del balón no se traducía en profundidad ni mordiente, de los que el Valencia ayer andaba sobrado. Así, recién cubierta la media hora de juego, Angulo aprovechaba una genial cesión de Pablito Aimar para batir a Limia. El asturiano ya había avisado con un balón al palo, e iba camino de firmar el partido de su reconciliación con la afición valenciana. Casi sin solución de continuidad, y tras un lamentable fallo de los centrales cadistas, Navarro cabeceaba con saña el 3-1. Con este resultado, ciertamente injusto pero revelador de las grandezas y miserias de unos y otros, se llegaba al descanso.

Tras la reanudación, el Cádiz salió decidido a recortar distancias, pero sólo consiguió dejar espacios atrás para los afilados contragolpes locales. En uno de ellos, Angulo firmó su doblete tras rematar con acierto el pase de la muerte del Pipo Baraja. Con el partido perdido, los visitantes trataron al menos de maquillar el resultado, objetivo que consiguió por dos veces el mejor de su equipo, Jonathan Sesma: primero remató con acierto una falta botada de nuevo por Lobos, y cerca ya del final clavó un lanzamiento libre que sorprendió a Cañizares. En medio de ambos, el quinto del Valencia, una jugada majestuosa y veloz de Regueiro y Aimar que culminó el Guaje.

El final de partido estuvo lleno de ovaciones: la retirada del campo del goleador Angulo, la salida al campo del veterano Oli, la feliz noticia de la reaparición de Edu, lesionado desde principio, de temporada… Todo lo celebró un público feliz, que ve como su equipo se rearma a la caza del Madrid. En cuanto al Cádiz, si su propio entrenador ya dice que “No se le puede pedir más a este equipo”, algo falla. Parece que pedirle un poco más de solidez defensiva no sería demasiado.

Foto: www.elpais.es

Secciones: La Liga, Valencia, Cádiz

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