El Milan, a la italiana
Casi tenía media entrada escrita mentalmente, ensalzando las virtudes del Olympique Lyonnais y calibrando las consecuencias de su pase a semifinales, cuando, a falta de un minuto para el 90, un revoltoso Pippo Inzaghi ha puesto San Siro patas arriba con un remate de pillo, de oportunista, de certero cazagoles. El que tuvo, retuvo.
Tras unos minutos iniciales de tanteo, con un par de ocasiones para cada bando y algunas muestras de nerviosismo por parte de la experimentada zaga milanista, el renacido Inzaghi se aprovechaba de uno de los escasos fallos defensivos del Lyon, y se colaba entre Caçapa y Abidal para rematar el 1-0. Un sobresaliente Grégory Coupet nada podía hacer ante el remate de cabeza del delantero italiano. Un palo para los de Houllier, que apoyados en la contundencia y solvencia del brasileño Cris, se mostraban inexpugnables en defensa. Pero los italianos son así. Aprovechan el primer mínimo fallo para convertirlo en gol. Sin esfuerzo. Con cierto aire rastrero.
Poco le duró la alegría a los rossoneri. Seis minutos después, Juninho Pernambucano lanzaba una falta desde el costado izquierdo del ataque francés, y Diarra resolvía el barullo en el área pequeña de Dida cabeceando al fondo de la red. Era el empate a uno, que ponía a los franceses en semifinales. La primera parte terminó como empezó, con ambos equipos lanzándose golpes sin demasiada contundencia.
En la reanudación, con las dos escuadras amenazándose desde sus respectivas trincheras, parecía que ninguno de los dos se atrevería a dar el paso definitivo para hacerse con el partido. El Milan necesitaba al menos un gol si quería seguir adelante en la competición, pero la amenaza de una contra del Lyon que “matase” definitivamente el partido, hacía que los de Ancelotti no se atreviesen a quemar todas sus naves en busca de la victoria. El Lyon mantenía con cierta comodidad el resultado, con un incomensurable Cris al mando de la zaga.
Defraudaron los atacantes franceses, especialmente Wiltord y Govou, que apenas consiguieron llevar peligro sobre la meta de Dida. Sólo los lanzamientos a balón parado del temible Pernambucano hacían temblar los cimientos de San Siro.
El buen trabajo defensivo de los de Houllier parecía que iba a terminar dando sus frutos. Por primera vez, el Olympique Lyonnais tenía la semifinal de la Copa de Europa al alcance de la mano, eliminando al poderoso Milan. Un par de minutos restaban para que se cumpliese el minuto 90, cuando el partido se “italianizó” de manera radical. Un disparo de Andryi Shevchenko desde la derecha de la meta de Coupet se colaba entre un montón de piernas para, tras ser desviado por el portero francés con una extraordinaria mano, rebotar en un poste, pasearse por la línea de gol, rebotar en el otro poste, y terminar cayendo en las botas de un oportuno Inzaghi. Como en una novela de Paul Auster, la línea del azar se retorció caprichosa hasta dibujar el inesperado final. El Milan, a la italiana, estaba en semifinales.
El postrero gol de Shevchenko (noveno del ucraniano en la presente competición), aprovechándose del fallo del lateral Clerc al ceder un balón a Coupet, fue sólo la puntilla a un equipo que mereció mejor suerte.
Y el Milan, esperando a Barça o Benfica…
Secciones: Liga de Campeones
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