Copa del Rey: ¿La final de los porteros?

Me gustaría que la final hoy se recordase por un gol de Ewerthon o Tamudo, o quizás por un pase imposible entre líneas de Cani o de la Peña. Pero hoy quiero fijarme en los porteros. César y Kameni Ambos tienen cuentas pendientes.
César parece que tiene una maldición con las finales, el portero “amargo” esos días. Estuvo el fatídico día del “Centenariazo”, el día en el que el Madrid cumplía cien años, el día que el Madrid perdió la Copa del Rey contra el Deportivo, cuando el ex-perico Sergio le coló el balón por debajo de las piernas. También estuvo en la final de Glasgow, “la Novena” madridista, el año en el que se cuestionó a Casillas y él fue titular. Encajó un gol, y no pudo aguantar hasta el final del partido, una lesión muscular le obligó a ser cambiado. Entró Casillas, y salvó a su equipo de la avalancha alemana. En una actuación, que cuando se ve repetida parece sobrenatural, todos los milagros juntos en cinco minutos. Más para la leyenda de Casillas, y más para la leyenda negativa de César. Y como no, también estuvo el día de la final contra su actual equipo, el día en el que un bote traicionero en el tiro de Galleti dió la Copa al Zaragoza y fue el principio del fin de los galácticos. Tres finales, dos recuerdos amargos y uno agridulce. Un resumen que no hace justicia a la carrera de un gran portero
En la portería de enfrente Carlos Kameni. El portero que se llevó Etoó a la selección de Camerún de casualidad. Una de las revelaciones la pasada temporada. Tan responsable de la excelencia que casi llevo a los Pericos a Champions, como causante de algunos problemas que tienen al Espanyol en el meollo de la lucha por la salvación. A Kameni se le juntó todo fue encumbrado, cantos de sirena de los grandes, gritos racistas, unas cuantas cantadas, un suplente que apretaba,… Su confianza se vino abajo y no nos está dejando ver a uno de los porteros menos ortodoxos pero con mayores condiciones y potencial. Hoy Kameni será titular, lo tuvo que confirmar Lotina, que existiesen dudas no puede ser buena señal.
Por eso hoy, les miraré con cierta complicidad. Veremos que papel les toca representar mientras intentan superar sus propios fantasmas.
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