El penalty de Riquelme

riquelme_arsenal.jpgNo merecía un equipo humilde y generoso como el Villarreal ser tratado con semejante crueldad. Decía ayer Riquelme que nadie se iba a acordar de ellos si el Arsenal les dejaba fuera de la final. Lo que no podía sospechar el gran Román es la cantidad de gente que va a acordarse de él. De él y de su penalti.

A su favor diremos que sólo fallan los mejores. En realidad, fallar, fallan todos, los grandes y los mediocres, pero sólo nos acordamos de Zico, Platini, Baresi, Baggio o Shevchenko. Otra vez la memoria selectiva.

Riquelme agarró el balón, le pegó un beso y lo colocó sobre el punto de cal. Muchos en la grada dejaron de mirar. Tomó carrerilla y Lehman, que no había encajado un solo gol en toda la competición, se lanzó a su izquierda para volar hacia el poste. Acertó. En El Madrigal se escuchó una especie de gruñido, o tal vez un suspiro y, en cuestión de décimas, un silencio espeso.

Lo siguiente fueron las lágrimas, en la grada y en el césped. Las más contagiosas, las de Guille Franco. Desconsolado, fue incapaz de articular sonido alguno cuando un reportero se le acercó micrófono en mano. Qué tendrá la Copa de Europa que hace que los hombres lloren como niños.

[Foto: Villarreal CF]

Secciones: Liga de Campeones, Villareal

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