Gattuso, el último legionario

gattuso-A.jpgLa conquista de Hispania pasa por el Nou Camp. Como hace casi 23 siglos hiciesen los ilergetes de Indíbil, los jugadores de Frank Rijkaard esperan rechazar esta noche a las fuerzas llegadas desde la península itálica. Por su ardor y su entrega en el campo de juego, Gennaro Gattuso quizá hubiese merecido la distinción de llegar a general del ejército romano. Pero en este mundo moderno, Gattuso no pasa de ser un voluntarioso y entregado legionario al servicio de sus “superiores”.

La combatividad de Gattuso llamó la atención de Dick Advocaat cuando el holandés dirigía al Rangers escocés. Con apenas 22 años, Gennaro hizo las maletas rumbo a Escocia. Como un integrante más de la Legio XX Valeria Victrix, Gattuso se fogueó y se ganó el respeto en la siempre dura y tremendamente exigente en lo físico Scottish Premiership.

La salida de Advocaat del banquillo de Ibrox propició la vuelta del bravo centrocampista a tierras italianas. Su destino fue la modesta Salernitana, por aquel entonces (1998) viviendo una efímera etapa en Serie A.

Poco permaneció en el club sureño. Al verano siguiente, el todopoderoso Milan de Berlusconi puso sus ojos en el ardoroso Gattuso, por el que tuvo que pagar cerca de 12 millones de €uros a la Salernitana. Desde entonces, pieza fundamental en el esquema de los rossoneri, Rino ha seguido creciendo como futbolista temporada tras temporada.

Si el fútbol es espectáculo, es innegable que el despliegue ofrecido por Gattuso en cada partido es parte integrante de ese espectáculo. Su estilo podrá gustar o no gustar al aficionado, pero nadie podrá poner en duda que tanta o mayor entrega pone Gattuso en la recuperación de un balón en el mediocampo, como Kaká en un slalom de 30 metros con el balón cosido al pie y esquivando contrarios. Puede que una la maniobra del brasileño resulte más espectacular, pero sin la labor previa de Rino Gattuso, ese slalom hacia la portería contraria no podría suceder con la frecuencia que sucede en el equipo milanista.

Quizá el concepto de “bregador” en este fútbol moderno haya quedado un tanto desfasado y guarde incluso cierto regusto despectivo. Para anunciar natillas, para ser la imagen de un perfume de lujo, o para ser el protagonista de la campaña publicitaria de una marca de vehículos de alta gama, no se puede ser “bregador”. Y en el fútbol de elite actual, o eres un malabarista del balón, o no pasas de “bregador” y “voluntarioso”. A algunos futbolistas les sienta mal esa denominación, no terminan de asimilarla y hacerse a ella. Gattuso no, Gattuso la adopta con humildad, la hace suya, y desde ahí, crece y crece hasta hacerse inmenso.

Hoy no será el jugador desequilibrante y resolutivo que el Milan necesita para creer en la remontada, eso lo sabemos todos, pero sin él, las cosas serían mucho más difíciles para los Shevchenko, Kaká, Pirlo y compañía.

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