Jornada de despedidas: Zidane, Larsson… y Highbury
Fin de semana de adioses en la liga española. En esta penúltima jornada, con la liga ya decidida, parte de la atención de los aficionados se centró en despedir a varios jugadores que, en mayor o menor medida, han tenido una actuación significativa en sus clubes o, aún mejor, han simbolizado una época.
Los primeros fueron Henrik Larsson y Gabri en el FC Barcelona. En solo dos años, el sueco se ha ganado el cariño del Camp Nou a base de goles, trabajo y humildad. Larsson llegó a Barcelona con la vitola de hombre gol, veterano y perfecto suplente de Samuel Eto’o. Y aunque el primer año se lo pasó prácticamente en blanco por culpa de una inoportuna lesión, en esta segunda temporada ha confirmado todo lo que de él se esperaba. Ha aportado una importante cifra de goles supliendo con todas las garantías al delantero camerunés durante la Copa África, e incluso como sustituto de Giuly o Messi en la posición de extremo. Ahora su futuro estará en el Helsinborg, club que le vio nacer. Gabri, por su parte, pone punto final a toda una vida deportiva dedicada club blaugrana. El canterano, recambio habitual para los diversos entrenadores que ha tenido, siempre cumplió como hombre de banda, ya fuese como lateral o interior. Sin apenas protagonismo en la etapa de Rijkaard y castigado por las lesiones, tuvo la oportunidad de irse estas navidades al West Ham, aunque prefirió quedarse en la ciudad condal y cumplir su contrato.
Más tarde, en Mestalla, la afición ché pudo ponerse en pie para despedir a uno de los símbolos de una de las etapas más gloriosas del Valencia. Amadeo Carboni, con 41 años y más de 250 partidos en liga, el lateral ha cosechado con su actual club dos ligas, una UEFA, una Supercopa de Europa y otra de España. Ahora, todo parece indicar que su futuro está en los despachos de Mestalla. Desde luego, los valencianistas podrán estar satisfechos si es capaz de repetir en los despachos los éxitos cosechados en el terreno de juego. Y si el paso del italiano a la dirección valencianista está prácticamente confirmado, el defensa del Málaga Fernando Sanz podría seguir sus pasos en la ciudad andaluza. Aunque todavía no está confirmado al cien por cien, el ex-madridista podría haber disputado su último encuentro como profesional en La Rosaleda. El central, de 32 años y tras siete temporadas en el club blanquiazul, medita ahora pasarse a los despachos (al parecer, en el club quieren que así sea) y ayudar a su club a volver a primera división después de que se confirmara su descenso a la categoría de plata. Con 204 partidos con el Málaga, ya es el tercer jugador que más encuentros ha disputado con su actual equipo.
Y llegó el domingo. Y con él la que sin duda fue la despedida más emotiva del fin de semana. Zinedine Zidane dio ayer su última lección magistral en el Santiago Bernabéu de la mejor manera posible: marcando un gol en el empate a tres contra el Villarreal que sirve al Real Madrid para conservar la segunda plaza. Tras anunciar su retirada, a los aficionados al fútbol solo nos queda paladear los últimos coletazos del considerado por muchos como el quinto grande. Como bien dice Martí Perarnau “sólo el forofismo ciego puede tacañearle elogios a Zidane, rey del gambeteo, maestro del posicionamiento”. Y Santiago Segurola no lo puede describir mejor:
Un gran futbolista se despidió del Bernabéu, que reconoció su magisterio con una ovación emocionante. A Zidane le espera un futuro que todavía no adivina. No será un jugador que se recuerde con cariño por su hinchada. Pertenece a otra categoría. Con el tiempo crecerá el mito de sus controles inigualables, sus goles exquisitos, su técnica primorosa. Con toda seguridad la leyenda superará la realidad. Sucede con unos pocos elegidos que acaban convertidos en leyendas, indiscutibles cuyos defectos, y Zidane también los ha tenido, quedan eliminados de la memoria colectiva.
Minutos antes, en Getafe, el Coliseum Alfonso Pérez pudo decirle adiós a dos de sus jugadores más emblemáticos: Gica Craioveanu, que deja el fútbol tras cuatro años como ídolo de la afición madrileña y ser pieza clave en el ascenso del equipo a primera división, y Mariano Pernía, que cambia de equipo, aunque no se va muy lejos, ya que su destino será el Atlético de Madrid. A la misma hora Nihat Kahveci, que el año que viene acompañará a Riquelme y Senna en el Villarreal, disputaba sus últimos minutos en Anoeta como jugador de una Real Sociedad ya salvada; y al mismo tiempo el extremo Savio Bortolini, que retornará a Brasil tras su paso por Europa, hacía lo propio en La Romareda y salía a hombros de sus compañeros.
Y mientras tanto en Inglaterra, más concretamente en Londres, es donde se ha vivido el adiós más sentido. Tras 93 de historia, el mítico Highbury echa el cierre de la mejor manera posible. Victoria local, espectáculo, hat-trick de Thierry Henry (¿su último partido también?) y clasificación in extremis para la Liga de Campeones. El reloj del “clock-end” sin duda merecía este final.
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