Sólo sobró Teixeira

Zidane4.jpgDespedir a Zinedine Zidane merecía un partido como el que ayer enfrentó a Real Madrid y Villarreal CF. Como si ambos equipos hubieran querido sumarse al homenaje del francés voluntariamente, nos ofrecieron un partido lleno de intensidad, emoción, goles, alternativas en el dominio y fútbol de calidad.

El golazo inicial de Baptista, “rompiendo” un balón suelto desde la frontal del área pequeña ante el que nada pudo hacer Barbosa, fue rápidamente replicado con e primer gol de los castellonenses, en una desafortunada jugada pra el Madrid, en la que Mejía terminó introduciendo el balón en la portería de Casillas. El empate fue letal sobre los ánimos de un Madrid que no está para muchos esfuerzos mentales en este final de temporada. El juego de los blancos decayó irremediablemente, y el Villarreal supo sacar provecho de ello, merced a un disparo cruzado desde unos 25 metros de un inspirado Forlán, que pilló por sorpresa a Casillas y a todo el Bernabéu.

El segundo gol del Villarreal encendió los ánimos del público madrileño, y eso pudo provocar que los blancos saliesen encoraginados en la segunda mitad. Con un Zidane muy participativo, queriendo ser parte activa en su particular homenaje, el Madrid dominó todo el comienzo de la segunda parte, gozando de un buen número de ocasiones de gol de todos los colores.

El gol rondaba la portería de Barbosa, y tuvo que ser precisamente Zidane (y de cabeza, como en aquella gloriosa tarde de Saint-Denis), quien a centro de Beckham desde la derecha colocase el balón en la portería visitante. Y es que el encuentro de ayer de Zidane fue uno de sus mejores partidos de la presente temporada. Con actuaciones como ésta, con gol incluido, uno se plantea si quizá el adiós de Zidane no haya sido algo precipitado y tal vez anticipado y forzado por las circunstancias que rodean al club en estos últimos tiempos.

Ya con el empate a dos en el marcador, y con el Madrid volcado buscando el gol de la victoria, Teixeira Vitienes, un habitual en este tipo de acciones, quiso ser también participe de la fiesta de Zidane. Javi Venta disparó a puerta y Sergio Ramos, en un gesto de cubrirse, repelió el balón con su brazo. Penalty (aunque pueda admitir dudas no es descabellado señalar penalty) e injusta expulsión del sevillano (la International Board es clara en este sentido, al establecer como infración sancionable con la expulsión el “impedir con mano intencionada un gol o malograr una oportunidad manifiesta de gol“). Ni la mano impide el gol ni malogra una oportunidad manifiesta, Casillas estaba detrás y el balón estaba lo suficientemente alejado de la portería. A mi entender, claro error del árbitro en la expulsión del “4″ madridista.

Con un jugador menos, y con 2-3 en el marcador tras anotar de nuevo Forlán el penalty, Baptista aprovechó uno de los balones colgados al área por los madridistas, y de cabeza colocó el definitivo 3-3 en el marcador, que, pese a los empeños de Román Riquelme (dos ocasiones suyas casi al final del partido), se mantuvo hasta el final del encuentro.

Y con el final, llegó la definitiva despedida de Zizou y sus lágrimas desde el centro del campo. Uno a uno, los jugadores del Villarreal y del Madrid, especialmente los primeros, fueron pasando junto al genio marsellés, quien, emocionado, se despidió del que ha sido su público en sus últimos cinco años como futbolista. À bientôt, maestro.

Secciones: La Liga, Real Madrid, Villareal

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