Suspiros de alivio

Yeste.jpg Hasta cinco equipos vieron ayer pasar con alivio el tren de la muerte que lleva a Segunda División. El problema de la permanencia, múltiple y complicado hasta la jornada de ayer, se ha visto reducido a un único duelo en la próxima jornada.

De entre todos los que han salvado la cabeza (que no la temporada) destaca sin ninguna duda el Athletic de Bilbao, tras la que quizá ha sido la peor campaña de su centenaria historia. Javi Clemente, reciclado en apagafuegos, ha conseguido in extremis que la mítica zamarra rojiblanca no sufra el desprestigio del descenso. Ayer en Riazor los leones merecieron ese apelativo, y a base de casta remontaron el gol inicial de Arizmendi. Primero Casas, tras córner botado por Yeste, y después Orbáiz de penalti, sellaron la permanencia de los bilbaínos.

Otra remontada, con tintes de milagrosa, se registró en los Campos de Sport del Sardinero. El equipo racinguista, que había mejorado desde la dimisión de Manolo Preciado y la llegada al banco del incombustible Nando Yosu, se encontró perdiendo por 0-1 a falta de diez minutos ante un Osasuna que se jugaba la Champions. Y en esa situación límite, tuvo que ser el veterano Pablo Alfaro, que llegó a mediados de temporada para quemar sus últimos cartuchos, el que perforara la red de un gran Ricardo tras otro córner. Poco después, Antoñito volteaba el partido y dejaba en Primera a un Racing que acabó manteando a Yosu. El talismán.

Una fiesta se vivió también en el Ruiz de Lopera al término de los noventa minutos, y a ella estuvieron invitados los dos equipos. La victoria del Betis por 2-1, con goles de Pereyra en propia puerta y Robert para los verdiblancos, y Yordi para los mallorquinistas, evitaba automáticamente el descenso de los de Heliópolis, y los resultados de otros partidos garantizaban la permanencia del equipo balear. Manzano ha salvado a un equipo que se precipitaba al pozo con Cúper.

Por último, las carambolas también sirvieron la salvación en bandeja a la Real Sociedad, que había sufrido la remontada del Celta en Anoeta tras ir ganando por 2-0. Por tanto, descendidos ya Málaga y Cádiz, para la última jornada sólo queda dilucidar si acompañará a estos últimos un Español en caída libre tras su triunfo en Copa o el Alavés de Piterman. Para mantenerse, los vitorianos necesitan ganar forzosamente en casa a un Depor que no se juega nada y esperar a que el Español empate o pierda ante la Real, para quienes el partido también es intrascendente. Sobre el papel, los periquitos tienen los ases en la mano, pero nunca se sabe.

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