Calcio: se extiende la marea negra

lucimoggi.jpg Se van conociendo cada vez más detalles de la trama de corrupción que ha sacudido al fútbol italiano en este final de temporada, y las revelaciones son escalofriantes. La trama montada por Moggi y sus compinches para beneficio propio y de la Juventus aterra por su omnipresencia, su amoralidad y, sobre todo, su probable duración en el tiempo. Aunque las sanciones conlleven la pérdida de algunos títulos de la Vecchia Signora (que, a este paso, va a perder hasta este entrañable apelativo), nunca sabremos cuando comenzó el fraude, ni desde cuando una de las ligas más potentes de Europa había devenido en simple teatro de marionetas.

Hemos sabido cómo el entramado corrupto mancha a jugadores, dirigentes, y por supuesto árbitros. Hemos conocido casos de futbolistas con contrato en vigor con otros equipos a los que se le ordenaba hacer descender su rendimiento para hacer más factible su pase a la Juventus; de árbitros encerrados en su propio vestuario por haber cometido el pecado imperdonable de haberse equivocado contra el equipo bianconero; de presidentes de conjuntos rivales amenazados en su patrimonio por no someterse a las directrices de los capos juventinos; o, lo que quizá sea el colmo, incluso imágenes de jugadas polémicas falseadas en televisión para ocultar las ayudas arbitrales.

Una vez pinchado el globo, la basura salpica a todo el mundo. El seleccionador italiano Lippi, por ejemplo, aunque no directamente inculpado, tuvo que declarar ayer ante los tribunales, y en un reciente cuestionario el 70% de los encuestados piden que abandone la dirección de los azzurri; hoy mismo el presidente de la FIFA Blatter ha tenido que confirmar en su puesto a su homónimo italiano, Franco Carraro; diversos futbolistas juventinos son investigados en relación con negocios de apuestas ilegales…

Ahora que todos sabemos lo que ha pasado, sólo queda esperar que los organismos competentes dicten justicia; y por el bien de este deporte, que sea lo más dura posible. Hacen falta castigos, tanto a nivel de club como personal, que penen adecuadamente el fraude más gigantesco jamás perpetrado en el fútbol internacional de alto nivel. Se trata de disuadir a cualquiera que en el futuro pudiera pensar en incurrir en desmanes similares. Cárcel para los responsables, descensos a categoría regional, exclusión de competiciones europeas, desposesión de títulos… todo parece poco para devolverle al fútbol la imagen de honradez y lucha leal que está en la base de este juego. Esperemos que sea así, porque de lo contrario, el Calcio está perdido. Y quizá no sólo el Calcio.

- La trama de “Don Luciano”. por Enric González.
- La Juve decidía incluso los fichajes de los otros clubes, por Martí Perarnau.
- ¿Quién os creerá el domingo? por Axel Torres.
- El Moggi-gate tiene aturdida Italia, por Alfredo Relaño.

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