Fútbol, corrupción y sospecha.

moggi saque de honor.jpg

La corrupción es al fútbol lo que la infidelidad es a las relaciones de pareja. No hace falta que en realidad se produzca para que toda la credibilidad del asunto quede en cuestión. Sólo hace falta un gesto inadecuado, unas palabras con doble sentido, y, como fichas de dominó, todo comenzará a desmoronarse.

Como en las relaciones de pareja, la relación que se establece en el fútbol entre el espectador y el actor, descansa sobre un acto de confianza. El espectador cree profundamente en la realidad de lo que sucede en el campo. A diferencia de lo que sucede con una película, el hincha entiende como verdaderas las lágrimas de sus ídolos, cree ciertas sus alegrías, que, además, son compartidas. Todo el edificio del fútbol, como el del amor, descansa sobre esta frágil base.
Por eso, como sucede en la pareja, lo peor que puede suceder es que, por algún motivo (real o ficticio), el espectador comience a sospechar que todo lo que daba sentido a esa relación pueda ser fingido, irreal, ficticio.. .mentira. Lo peor que puede sucerder es que el espectador pueda albergar la sospecha de que si el balón no entró no fue por un error comprensible del delantero, sino porque la lanzó premeditadamente fuera. Si esto ocurriera, si este sentimiento se extendiera más allá de aquellos esquizoides que defienden la conspiración hasta en el fútbol, si cada acto en el terrenio de juego fuera juzgado bajo la deformante lente de la sospecha, ¡ay!, si esto ocurriera… sería la muerte del fútbol.

La sospecha es el matiz que convierte la magistral estirada de un portero hacia un balón al que no llega, en desidia. La sospecha es el matiz que convierte un errror de un delantero frente una portería vacía, en fallo voluntario. La sospecha convierte cada error del árbitro en favoritismo descarado.

Y hay que tener cuidado, porque la sospecha no es un sentimiento racional. No sólo se alimenta de realidades, de hechos, sino también de dobleinterpretaciones, de apariencias. Por eso, como la mujer del César, el fútbol no sólo ha de ser honrado, sino también parecerlo.

Por eso, afirmamos rotundamente que ya es hora de que el fútbol italiano sufra una limpieza a fondo. En los últmos años, no hay verano que no aparezca manchado por algún caso extradeportivo que afecta al Calcio. En los anterirores años los supuestos casos de dopaje y los descensos y ascensos administrativos ocuparon más portadas que los grandes fichajes. Este año, con la Juventus como gran protagonista, es la credibilidad del calcio (y por extensión la de todo el mundo del fútbol) la que se debate.

Este verano nos juagamos todo. Si no se llega al fondo, si no se hace una limpieza profunda, una cura general, podría suceder que nadie cantara un gol la próxima temporada, ya que no sabremos si el gol responde al capricho de la pelota, o al de un dirigente en la sombra.

Secciones: Calcio

« 1978: Argentina, un campeón bajo sospecha | El test de Diego Torres »

Noticias relacionadas