Grupo D: Portugal, México, Irán y Angola

La configuración del Grupo D bien podría ser una metáfora de la división entre grandes y pequeños en el fútbol, ya que pocos grupos de este Mundial presentan una línea divisoria tan clara entre favoritos y probables víctimas. A priori, México y Portugal no deberían tener problemas para pasar a octavos de final. Sin embargo, el papel de víctima siempre es una ventaja a la hora de enfrentar a un rival, y hay que subrayar que ni México ni Portugal son Brasil o Alemania, por lo que hay lugar, sin duda, para la sorpresa.
Habitual en las fases finales de los mundiales, dado que juegan las clasificatorias contra equipos de un nivel muy inferior (lo cual es más un problema que una ventaja para los aztecas, ya que los partidos oficiales de alto nivel que juegan son puntuales), México llega a Alemania 2002 llena de esperanzas. Dirigidos por el polémico técnico argentino Ricardo La Volpe (que posee una amplia experiencia en el fútbol mexicano), los mexicanos presentan un bloque compensado, formado por hombres acostumbrados a jugar juntos y que ha dado buenos resultados en los últimos torneos oficiales que ha disputado. El técnico argentino, en principio distribuirá a sus hombres según un esquema 5-3-2, construido desde atrás, con una línea de tres centrales en la que destaca, cómo no Rafa Márquez. En el centro del campo, las labores de destrucción de Torrado, verdadero pulmón de esta selección, deben ser completadas por la creatividad de Pardo y el brasileño nacionalizado Zinha o, eventualmente, Morales. Arriba, el dúo Guillermo Franco-Jared Borgetti parece indiscutible, pero no creo que dé las garantías necesarias a un equipo que pretende llegar lejos. En portería, Oswaldo Sánchez transmite unas sensaciones de seguridad que nunca llegó a inspirar el sobrevalorado Jorge Campos.
Un equipo, pues, conjuntado al que, creemos, le falta de todas maneras un punto para llegar al nivel de otras selecciones medias como la misma Portugal, España o Suecia.
Portugal llega al Mundial con todo para hacer un papel importante. Después de años y años de sinsabores, la contratación de Scolari tras Corea/Japón 2002 ha dado a los lusos una confianza en sí mismos que no tenían desde tiempos inmemoriales. En su Eurocopa no consiguieron la victoria (cayeron en la final ante la sorprendente Grecia), pero a pesar de unos comienzos irregulares, las sensaciones que quedaron fueron las de que no deben temer a nadie. Con el irregular Ricardo en la portería, como apuesta personal de Scolari, que retiró nada más llegar a Vitor Baía de la selección, Portugal juega con un clásico 4-2-3-1. La línea defensiva está comandada por uno de los mejores centrales del mundo, Ricardo Carvalho, acompañado por Fernando Meira y en los laterales por Paulo Ferreira (o quizá el valencianista Miguel) y el zurdo Nuno Valente.
En el doble pivote portugués las labores defensivas recaen en el próximo jugador del Atlético de Madrid Costinha, acompañado por Maniche, más creativo y con más llegada. El azulgrana Deco juega en Portugal algo más adelantado que en el Barcelona, sin llegar sin embargo a ser un mediapunta claro. En los extremos Portugal tiene dónde elegir, hasta el punto de poderse permitir el lujo de enviar a Quaresma a jugar con la Sub-21. A Cristiano Ronaldo y Figo, en teoría titulares, los releva siempre con garantías Simao Sabrosa. En la punta de ataque, rematando los balones que le proveen estos hombres, Pauleta, un auténtico killer del área, que puede ser sustituido con plenas garantías por Nuno Gomes.
En definitiva, Portugal posee un equipo que no tiene techo. Sin embargo, en el último Mundial tampoco lo tenían, y terminaron fuera en la primera ronda, por detrás de equipos claramente inferiores como Corea del Sur y EEUU.
Irán llega al Mundial con el papel de exótica anécdota. Los medios de comunicación nos lo presentan como un equipo inhabitual, en el que sus jugadores rezan a diario tres veces y para el que su hotel toma medidas excepcionales (como retirar las bebidas alcohólicas de las habitaciones). Sin embargo, más allá de esta fachada, en Irán nos encontramos un equipo que, potencialmente, puede dar más de una sorpresa.
Dirigidos por el croata Branko Ivankovic, Irán despliega un 4-2-3-1. En portería, la apuesta personal de Ivankovic es Mirzapoor, un portero que, a priori, no da demasiadas garantías, pero que, dicen, es capaz de paradas asombrosas. En defensa, una línea de cuatro con Rezaei (jugador del Messina italiano), central sobrio que va muy bien por alto, acompañado por Golmohammaddi en el centro. En el lateral izquierdo, jugarán Nosrati o Bakhtiarizadeh (en principio esta parece una de las lagunas de esta selección), y en el derecho el prometedor Kaabi, quien debutó con la selección absoluta con dieciséis años.
En el pivotaje nos encontramos con el defensivo Nekouman acompañado de uno de los “alemanes” de la selección iraní, el centrocampista del recién descendido Kasiserslaurten, un jugador con clase que, curiosamente, jugó con la selección alemana en categorías inferiores. De centro del campo hacia delante es donde Irán tiene sus mejores cartas. Delante de los dos pivotes, Ivankovic forma con una tripleta de jugadores en la que Karimi, jugador del Bayer de Munich, cuenta con total y absoluta libertad. Por la derecha forma el extremo del Hamburgo Mehdi Mahdavikia, un excelente pasador, y por la izquierda el delantero centro reconvertido a extremo, Hashemian, ex del Bayer de Munich y actualmente en el Hannover 96. En punta, un rematador clásico, el veterano delantero centro Ali Daei. Como recambio de Daei, uno de los nombres que, si Irán llega lejos, puede ser la gran sorpresa: Arash Borhani.
En resumen, en nuestra opinión, Irán es un equipo de los llamados “tapados”, esto es, con muchas más posibilidades de las que su nombre indica.
Angola es una auténtica incógnita. Sin quitar mérito a las Palancas Negras, parece que Angola está en el Mundial por los deméritos acumulados de una de las selecciones más importantes de África: Nigeria. Quizá por ello, la selección africana se presenta a sí misma sin presión, afirmando que solo están ahí para disfrutar. El país entero, sin embargo, vivirá con una pasión desmedida el debut de sus hombres en un Mundial, ya que el bombo decidió que éste partido, de por sí ya histórico, fuera frente al país que fue su colonizador durante siglos: Portugal. Hacer un buen papel frente a los lusos, e incluso intentar vencerlos, es el gran objetivo de los angoleños para esta cita.
Angola forma un 4-4-2 en el que abundan los jugadores desconocidos, de la liga local, que ven en el Mundial una oportunidad para demostrar su valía y dar el salto a Europa.
El portero es Joao Ricardo, un portugués nacido en Angola cuando ésta aún era colonia portuguesa, y está sin club desde mediados de 2004. La defensa está formada casi completamente por jugadores de la liga local, y alguno, como Kali, de las divisiones inferiores de la liga, lusa, completados por el central Rui Marques, que jugara entre otros en el Stuttgart. Completos desconocidos, pues, que no obstante, y ateniéndonos a los números logrados en las clasificatorias, parece de garantías, ya que es la segunda menos goleada de África, sólo detrás de Ghana.
En el centro del campo, destaca el veterano Figueiredo que juega en el Varzim portugués, y de cuya inspiración depende en gran parte el juego de Angola. Figueiredo, como Joao Ricardo, fue convocado por primera vez para jugar con Angola, tras una investigación de archivo por parte de la Federación Angoleña de Fútbol, en busca de jugadores portugueses que hubieran nacido en Angola. Por la derecha juega el hábil extremo Edson Nobre. En la delantera, forman Flavio y el capitán, goleador y alma del equipo Fabrice Akwa, veterano delantero centro que ha desarrollado los últimos años de su carrera en Qatar. Como suplente llega el jugador con más potencial de esta selección, el polémico e indisciplinado Mantorras que tiene la oportunidad en esta cita de resarcirse de los últimos años, en los que su carrera está en cierto declive.
Angola, en principio, lo tendrá más que difícil.
Aparentemente México y Portugal han de pasar sin problemas. Sin embargo, ambas son expertas en dársela cuando nadie lo espera. Por ello, vaticinamos, con asumido riesgo, que ambos lo van a pasar peor de lo que a priori se supone, hasta el punto de que creemos que una de las dos quedará fuera. Si es México o Portugal dependerá del vencedor del partido entre ellos. Nosotros apostamos por los portugueses, que son más equipo que los aztecas. Y advertimos: la primera jornada, con el derby Portugal-Angola y con Irán frente a México está abonada a sorpresas.
Nuestra predicción es:
1º Portugal, 2º Irán, 3º México, 4º Angola
Secciones: Alemania 2006, Alemania 2006, Portugal, México, Angola, Irán




