Todos contra Brasil

brasil_si.jpgPocas veces los pronósticos son tan unánimes. Brasil, la única selección que ha participado en todos los Mundiales y la que más veces (cinco) ha conquistado la Copa del Mundo, arranca como favorito indiscutible en el campeonato que, desde esta tarde y durante un mes, acaparará las miradas de más de medio planeta.

Hacía décadas que una selección no concentraba semejante favoritismo. Y eso que Brasil siempre cuenta como el que más. Sucedió así incluso a lo largo de 24 años de sequía (entre 1970 y 1994), y sucede ahora con mayor motivo. La canarinha ha disputado las tres últimas finales de la Copa del Mundo y ha ganado dos de ellas. Su capitán, Cafú, intentará en Alemania pasar a la historia como el único jugador que ha disputado cuatro finales consecutivas. Para ello deberá estar sobre el césped del Estadio Olímpico de Berlín dentro de un mes, exactamente.

Brasil es el favorito de la lógica. Contra esta opinión generalizada se interponen dos argumentos, y ambos tienen más que ver con la historia que con la técnica o la táctica. El primero es el lastre de esa etiqueta de favorito, que añade una incomodísima dosis de presión. Les sucedió hace cuatro años a Francia y Argentina, que hicieron las maletas nada más acabar la primera fase, y le ha pasado a Brasil en otras ocasiones; en España 82, por ejemplo. El segundo argumento es el factor cancha. Históricamente, Brasil ha encontrado dificultades para sellar en Europa su supremacía. Sólo uno de sus cinco títulos, el primero, fue conquistado en suelo europeo. Fue en Suecia 58, el torneo que vio debutar a Pelé hace ya medio siglo. Brasil proclamó luego campeón en escenarios tan dispares como Chile (1962), México (1970), Estados Unidos (1994) y Japón (2002), pero no en Europa, donde desde entonces se han celebrado cinco torneos. Otro dato, en sentido contrario, contrasta la teoría: ningún equipo europeo ha ganado jamás un Mundial lejos de su continente. Los siete torneos disputados en América o Asia se los han repartido Brasil (tres), Uruguay y Argentina (dos cada uno).

Con todo, el momento parece propicio para que los pentacampeones rompan el gafe. Aunque los brasileños llevan años hipnotizando a Europa, nunca antes su presencia había resultado tan determinante. Todos los grandes clubes europeos, salvo contadas excepciones, tienen su crack brasileño. Tan sólo Inglaterra parece resistirse al embrujo de la samba. En España, la sonrisa de Ronaldinho es el sello del fútbol alegre del Barça, y el Madrid no existe si Ronaldo no anda fino. En Francia, Juninho Pernambucano comanda al implacable Olimpic de Lyon, mientras que en el calcio Kaká marca el paso del Milan, Adriano oficia de emperador en el Inter y Emerson encarna el sacrificio de la áspera Juventus de Fabio Capello. Hasta el Bayern de Múnich gobierna Alemania con Lucio y Zé Roberto en sus filas. No es casual que siete de los últimos 30 candidatos al último trofeo FIFA World Player fueran brasileños. Tampoco que lo fueran diez de los 50 aspirantes al Balón de Oro, ni que el ganador de ambas distinciones fuera Ronaldinho.

Entre las alternativas a Brasil hay poca novedad. Alemania es segunda en las apuestas, más por su condición de anfitriona y por el respeto que impone su camiseta que por su momento actual. No son, desde luego, factores desdeñables, y menos para un conjunto débil en defensa y con un talento tan intermitente. El aliento de la grada siempre supone un plus, y también es sabido que el equipo local suele gozar de ciertas prebendas. Un negocio multimillonario como este necesita de estadios llenos y apasionados.

En el pelotón de favoritos, tras Brasil y Alemania, avanza con firmeza Italia. Marcello Lippi, el arquitecto de la Juventus de los años 90 (un genio para unos, un soberano tostón para otros), ha conjuntado un bloque en el que cada cual representa su papel a la perfección: la defensa es un muro, los medios trabajan hacia arriba y hacia abajo y los delanteros ven puerta con facilidad. La única duda es la influencia que pueda ejercer en el grupo el escándalo que arrasa el Calcio estos días, que salpica de lleno a muchos de sus componentes.

La cohesión es justo lo que ha echado de menos Inglaterra, que aún así se presentará en el Mundial con un gran equipo capaz de lo mejor y de lo peor. Otra selección competitiva, Argentina, llega dispuesta a sacarse la espina de 2002. Como entonces, su seleccionador dispone de varios jugadores de garantías por puesto. Uno de ellos, Leo Messi, será observado con la atención con la que aquel país examina a los jugadores jóvenes, zurdos y habilidosos. Aunque no todos lleven el 10.

Francia, la otra gran decepción hace cuatro años, desprende cierto aire crepuscular, todo lo contrario que la renovada Holanda de Marco Van Basten. En el grupo de aspirantes no figura España. Aunque no conoce la derrota desde la Eurocopa 2004 y sus rivales en la primera fase son más que accesibles, el equipo de Luis Aragonés no tendrá nada fácil superar la barrera maldita de cuartos de final. Carece de jugadores capaces de asumir responsabilidades, no ha encontrado un patrón de juego y, si se cumplen los pronósticos, le esperan rivales superiores en los cruces.

Cierto es que la Copa del Mundo es un terreno propicio para las sorpresas, pero éstas son menos frecuentes a medida que avanza la competición. Es fácil recordar los partidos inaugurales de 1990 o 2002, cuando Camerún y Senegal derrotaron a las vigentes campeonas, Argentina y Francia. Sin embargo, en los últimos 40 años (diez torneos) sólo seis selecciones han disputado alguna final: Alemania (6), Brasil (4), Argentina (3), Italia (3), Holanda (2), Francia (1) e Inglaterra (1).

La lógica asegura, por tanto, que en esta lista están las dos finalistas del Mundial 2006. Lo contrario será una sorpresa mayúscula similar a la victoria de Grecia en la pasada Eurocopa. Los griegos, intratables en aquel torneo, ni siquiera han logrado el billete para Alemania. Europa, cuyo fútbol quedó entonces en entredicho, no puede dejar escapar la ocasión de reivindicarse. De lo contrario, la esplendorosa Brasil lo tendrá más fácil para hacer buenos los pronósticos.

NdF | ¿Ganará Brasil el Mundial? NO

Secciones: Alemania 2006, Brasil

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