Lecturas del Inglaterra 1 - Paraguay 0

  • “La Inglaterra de Sven Goran Eriksson no ha enamorado en cinco años y sería mucho esperar que de repente, por ser el Mundial, enamore ahora. Lo cual no significa que sea incapaz de llegar a la final. El equipo que derrotó ayer a Paraguay cumplió, al pie de la letra, los pronósticos. Sólido en la defensa, contundente en el centro del campo, poca penetración arriba. Destellos de Joe Cole y, a su manera, Beckham, y un par de buenos pepinazos de Frank Lampard: eso fue lo mejor de la selección inglesa. La jirafa Peter Crouch causó molestias a los paraguayos pero nunca dio el más mínimo indicio de poder marcar. Michael Owen estuvo ausente. Y el gran dilema que Eriksson arrastra hace ya tiempo aún no lo ha podido resolver: cómo hacer que jueguen juntos de manera efectiva Lampard y Steven Gerrard. […] Con Rooney, Inglaterra hubiera ganado ayer 3-0”. [John Carlin / As]
  • “Querría hacer una mención a Crouch. Me gusta ese jugador. Es feo, pero efectivo. Y no es tronco con el balón en los pies. Sabe lo que se hace. Para cómo juega Inglaterra es muy importante. Domina el juego aéreo y eso para las llegadas de Lampard y Gerrard es vital. También protege bien el balón con el cuerpo y propicia el remate de los que llegan desde atrás en carrera.Yo, cuando estuviera bien Rooney, le mantendría en el equipo. Su juego para la velocidad del chaval del Manchester es una ventaja. Owen y Rooney son muy parecidos”. [Bernd Schuster / ABC]

  • “El partido de Crouch ha sido una de las notas positivas de los “pross”. Ha ganado casi todos los balones que ha disputado y los ha entregado con criterio. Se mueve bien y ofrece muchas posibilidades al juego de ataque. No es vistoso, pero su labor es productiva”. [Axel Torres]
  • “Rooney puede volver contra Suecia, aunque ayer Erikkson asegurase que no lo había echado de menos. Una buena noticia. La mala puede ser que su entrada le cueste el puesto al robot Crouch, que ayer no tuvo oportunidad de realizar su baile. Es increíble lo que este tipo de dos metros puede darle a un equipo, las alternativas que ofrece en segunda jugada, algo que se adapta muy bien al fútbol directo de Inglaterra. Ayer fue un tormento para Cáceres. Por irreverente que resulte, [Crouch] es ya una referencia en el juego de una selección con más brillo que fútbol y que tiene atascadas las bandas. Lo sabe la afición, a la que sólo le subió su adrenalina con el God saves the Queen o las acciones de Crouch”. [Orfeo Suárez / El Mundo]
  • “Gerrard y Lampard disimulan la fuerza que poseen con un excelso toque de balón. Sin embargo, el peso de la historia del fútbol británico puede hacer dudar al equipo. Combinar o colgar la pelota, entrar por banda o buscar la segunda jugada. Variantes todas que mezcladas adecuadamente deberían multiplicar el poderío del combinado, pero si aparecen las dudas en la aplicación, los futbolistas pueden desquiciarse. Crouch no es el mejor delantero para entender la movilidad de los dos mediocentros. Con Beckham, y su pie siempre listo para poner un centro al corazón del área, sí hace buena pareja. También con el juego largo que Terry propone en ocasiones, ideal para la llegada de los centrocampistas, todos con gol, todos decisivos. Michael Owen buscó mejor los espacios ante la rígida zaga paraguaya y el conjunto inglés notó su ausencia en la segunda parte, cuando el contragolpe debería haber sido la vía para cerrar el compromiso. La vuelta de Rooney tiene que revolucionar a Inglaterra, por juego y carácter”. [Gregorio Manzano / El Mundo]
  • “Nos preguntábamos por la potencia de Inglaterra como tercer favorito y nos hemos quedado sin respuestas. Nos las han hurtado. Hemos percibido cómo se le encasquilla el revólver, mitad por las julandronadas de Eriksson que amordaza a Lampard y Gerrard, mitad por la ausencia de Rooney ahí delante. Da la sensación que estos ingleses tienen detrás un arsenal de potencia estratosférica, pero no han mostrado aún la patita”. [Martí Perarnau]
  • “Finalmente, Wayne Rooney no llegó. El que estuvo fue Peter Crouch. El jugador del Manchester a lo mejor es más determinante y bonito. Lo que es seguro es que el jugador del Liverpool es más condicionante: con Crouch hay que jugar para Crouch. Y no tengan prejuicios: jugar para él es mucho. Da muchísimo. La sabe dejar, y bien, para Gerrard y Lampard. La sabe peinar, y bien, para Owen en el día de ayer y para Rooney en el día de mañana. Lo sabe hacer, con la cabeza y con los pies. Pero, curiosamente, una de sus mejores virtudes es cómo se asocia. Sabe que juega con diez más y que no sólo está para los centros que le llegan por toda Alemania. Sabe dar continuidad al juego. Las miles de veces que recibe el balón desde el cielo, en el momento que lo recibe empezamos a contar: uno, dos, tres, cuatro… y aún la tiene. Con esto, que parece tan y tan simple y tan pocos delanteros pueden y saben hacer, hace que Terry, Rio Ferdinand y su línea lleguen. Y esto hace que Gerrard y Lampard y su línea se acerquen. Y con esto el eterno Crouch consigue que en su equipo estén viviendo cerca unos de otros.Ten delanteros que no se asocien con los demás, ten delanteros que piensen que su partido es diferente al de los demás y tendrás un equipo largo, largo, largo. Inglaterra tiene a Crouch”. [Pep Guardiola / El País]
  • “Un mal entrenador convierte al peor de sus jugadores en la pieza esencial de su equipo. Un mal entrenador equivoca los papeles de sus mejores futbolistas. Un mal entrenador es firme partidario del vuelo gallináceo. Un mal entrenador obliga a pensar a la gente en clave pesimista. Si Eriksson no es un mal entrenador, cada día lo parece más. Inglaterra, que llegó con grandes expectativas al Mundial, salió perjudicada del duelo con Paraguay. Ganó y sus hinchas derrocharon cerveza para celebrarlo en Francfort. Sin embargo, pocas veces una victoria ha dañado tanto a una selección. Los ingleses fracasaron ante un rival de medio pelo, con varios futbolistas que están para jugar partidos playeros, no para disputar un Mundial. […] Es difícil saber lo que fue Inglaterra, un equipo sin relieves, plano en todos los aspectos, con soluciones groseras y contaminantes. Eriksson decidió convertir a Crouch, un espárrago de dos metros, en la referencia constante del juego. La ingeniosa idea devolvió al equipo a los peores días del pelotazo al delantero tronquete, el famoso vicio inglés. Lo más penoso es que Crouch, cuya única cualidad es medir dos metros, ni tan siquiera tiene la intimidante presencia de los viejos arietes ingleses. Es un hombre que invita a darle proteínas, no la pelota. […] Mientras se cura el pie de Rooney, Gerrard es el mejor jugador de Inglaterra. ¿Qué necesita? Espacio para moverse, un pretoriano que le libere de grandes obligaciones tácticas y las circunstancias más adecuadas para aprovechar sus mejores cualidades: el dinamismo, la precisión en los remates y sus poderosas llegadas al área rival. ¿Dónde jugó Gerrard? De medio tapón, casi de quinto defensa, encorsetado en una función que no sabe, ni desea conocer. […] Paraguay fue víctima de sus limitaciones. Se sabían. Lo que no se sabía era el interés de Inglaterra por convertirse en una vulgaridad”. [Santiago Segurola / El País]
  • “Inglaterra terminó jugando con cinco zagueros ante un rival tímido en ataque. Sven-Goran Eriksson es el punto flaco de una selección plagada de talento y escasa de talante en el banquillo. […] La mejor Inglaterra de los últimos tiempos no se merece este aspirante de algún candidato a entrenar el Real Madrid. Fue replegando peones sin razón aparente, salvo el miedo a no ganar. Pasó del clásico 4-4-2 a un 4-4-1-1 con el excelente Joe Cole de enganche con el solitario Crouch tras sentar a Owen. Todo porque el Cole chungo, Ashley, abría su pasillo hasta cuando estaba solo. [Fernando Iturribarría / ABC]

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