Lecturas mundialistas: Robben, Figo y Zinha
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“Holanda regresó a Alemania con una dulce selección. Ha sido siempre un país muy futbolero, y su marca será siempre imperecedera. Ahora, además, parece tener sentido de equipo, circunstancia decisiva para afrontar los
mayores retos, ni que sea a medio plazo. Manda Van Basten y no hay más que decir, ni en la grada ni en la cancha, y puede que con el tiempo ni en la prensa. Los jugadores se despliegan por la cancha como colegiales enamorados de su profesor. Unos le admiran, otros interpretan sus decisiones y los hay también como Robben que hacen lo que les viene en gana. […] El romanticismo es cosa de Holanda. La estrella está ahora en el banquillo y, sin embargo, el equipo continúa siendo especialmente agradable. Aparentemente ha perdido productividad y majestuosidad en la línea de
medios y defensivamente ya se sabe que toda la vida será condescendiente con el adversario. Ocurre, sin embargo, que Van Basten le ha dado equilibrio y responsabilidad y poder táctico. Le costó jugar en campo contrario, como es su costumbre, porque el rival se tapó bien, y el virtuoso Sneijder apenas pudo asociarse con dos centrocampistas que tienen más oficio y llegada que juego. Cocu y Van Bommel, sin embargo, le dieron oficio. Jugaban todos a una, cómplices de una misma causa, para que Robben resolviera. […] . Desaparecidos cabecillas como Seedorf, Davids, Kluivert o los hermanos De Boer, la eterna pugna entre futbolistas negros y blancos ha menguado y los nuevos chicos oranje son más dóciles, menos estrellas, muy académicos. La estrella, definitivamente, está en el banco o en la banda. Van Basten irradia poderío y Holanda se siente dichosa porque sus chicos reparten caramelos en el campo”. [Ramón Besa / El País]
- “Lo mejor del partido estuvo en la pierna izquierda de Robben. Él marcó el tanto en una jugada de tres toques, que pilló adelantada a la zaga serbia y entre el toque de Van Persie y la velocidad y destreza en el remate final de Robben, los holandeses encontraron un resquicio por el que encaminarse hacia el triunfo. A partir de ese tanto, Robben pudo hacer un par de ellos más y enloqueció a su marcador que no llegó ni al descanso. Antes fue sustituido por Koroman y en la reanudación el técnico serbio retocó todas sus líneas para intentar frenar al hombre que no olvidará facilmente porque ayer le ganó el partido. Duljaj, un centrocampista, pasó al lateral derecho, Koroman se colocó por delante, Stankovic a la izquierda, Djordjevic en el centro y arriba el recién salido Zigic. Con este montaje, Robben ya no desbordó con la misma facilidad. Holanda supo masticar la victoria y no arriesgó en la segunda parte. Dio la sensación de que tiene más fútbol que el mostrado y jugadores como Van Nistelrooy o Van Persie deben aparecer mucho más. Claro que a lo peor no fue culpa suya, sino de su compañero Robben que eclipsó al resto y nos maravilló a todos”. [Enrique Ortego / ABC]
- “En el fútbol portugués todos quieren jugar de lo mismo, aunque ya no está Rui Costa. Sin duda, Deco es la personificación del 10, del jugador creativo que conecta la línea media con el ataque. […] Demasiada densidad para algo bueno, sobre todo si algunos no son especialistas puros en la materia. Figo nunca lo ha sido. Excepcional jugador en el Barça y decreciente en el Madrid, nunca se ha distinguido por la claridad entre sus muchas cualidades. No es un pasador natural. Se entiende su preferencia por buscar lugares donde su disminuida velocidad no se manifieste demasiado. Hace mucho que no se escapa de los marcadores, y eso era lo que le caracterizaba. Desbordar, alarmar a las defensas y lanzar buenos centros. Angola fue tan amable que rescató retazos del antiguo Figo, que pareció un chaval en varias jugadas. En la del gol, especialmente”. [Santiago Segurola / El País]
Cayetano Ros y José Manuel Cuéllar han elegido el mismo título para sus artículos en El País y ABC: “Zinha revoluciona México”
- “No podía ser mal jugador llamándose Zinha y siendo de origen brasileño. Así que, cuando entró en la segunda parte, alguna esperanza se encendió. Y parecía apagarse porque el partido se esfumaba e Irán se aferraba a un empate que a México no le servía de nada. Hasta la alegre hinchada mexicana, que acudió en masa a Núrenberg, se sintió invadida por la desesperación. Pero entonces apareció Zinha, propagó un par de corrientes y revolucionó a México, que buscó el triunfo desde el primer minuto. Primero le robó la cartera a Rezaei y le cedió el gol en bandeja a Bravo, que anotaba su segundo tanto. Y después dibujó dos regates en el callejón del 8, abrió a su derecha y se fue al centro a rematar. Allí llegó un pase curvado de Méndez que cabeceó picado.Ricardo Lavolpe, el técnico argentino de México, había sacudido el árbol hasta que encontró la fruta buscada. Ni Borgetti ni Guille Franco. Era Zinha, que juega en el Toluca, mide 1,65 metros y pesa 65 kilos”. [Cayetano Ros / El País]
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