Santiago Segurola: “He intentado dar dignidad periodística al deporte”
Santi Segurola abandona la redacción de deportes de El País. El nuevo director del periódico, Javier Moreno, confía en él para darle un nuevo aire a la sección de cultura y al suplemento Babelia. El cambio es radical y, al parecer, responde a una petición del propio Segurola, cuyo cansancio se aprecia en esta entrevista. El “Maradona del periodismo deportivo”, como le llama su ex compañero José Miguélez, ha sido uno de los escasos profesionales que han contribuido a prestigiar en España un género repetidamente denostado, muchas veces con razón. Unos días antes de partir a Alemania para cubrir su último Mundial, Segurola charlaba por teléfono con nosotros. Le echaremos mucho de menos.
¿Se extraña Bilbao viviendo en Madrid?
Sí. Lo echo muchísimo de menos. Es una referencia que tengo, no sólo física, sino sentimental. Me gusta Madrid, y estoy bien aquí, pero no hay un solo día en que no piense en Bilbao.
En Notas de Fútbol, todos coincidimos en que la sección de deportes de El País es distinta a cualquier otro medio deportivo, ¿cómo lo conseguís?
No sé si es diferente. Lo que sí pienso es que tiene una línea muy marcada de actuación. En mi caso, he intentado dar dignidad periodística al deporte, sin caer en excesos, intentando ser lo más riguroso posible, ofreciendo al lector la emoción y la épica del deporte, estar apartado de los escándalos y de los rumores y no entrar en toda esa mala futurología que son los fichajes. Pretendemos estar más atentos a lo que creo que a la gente le gusta, que es la pasión por el deporte.
En ese sentido, ¿mantener esa línea supone un esfuerzo con la competencia de otros diarios que sí tratan temas extradeportivos?
No sé si es difícil o no. Lo que sí se es que no recibimos en ese sentido críticas de los lectores. Hay gente que nos critica porque considera que lo hacemos mal o no está de acuerdo con lo que escribimos, pero no por la línea. En los últimos seis o siete años no he recibido ninguna queja. Sí es cierto que el que no entremos en ese tipo de cuestiones a veces produce cierta perplejidad, sobre todo en la gente de la profesión. Sin embargo, yo creo que ese tipo de información tiene demasiado que ver con rumores, intereses creados, con un modelo que privilegia a los agentes e intermediarios, es decir, con el dinero, que en muchos casos se utiliza para fines poco nobles.
¿Cómo afrontáis el nuevo Mundial desde la redacción de El País?
Con pasión… y cansancio. Somos una redacción pequeña. No tenemos mucha gente y el nivel de exigencia es muy alto. Por la experiencia que tengo yo de otros Mundiales, Eurocopas o Juegos Olímpicos, sé que nos espera una fatiga física y mental enorme. Piensa que es desplazarse todos los días, escribir muchos artículos… y al final la sensación de cansancio es terrible.
De los Mundiales de Fútbol, ¿con qué momento te quedarías?
Recuerdo con cariño el Mundial 66, especialmente el partido Inglaterra-Alemania, la final. La vi con mi padre y me causó un gran impacto. A mí me gustaba mucho el fútbol, pero me di cuenta de la magnitud y lo que significaba en aquel partido. Mi padre era muy anglófilo, y para él fue una gran alegría que ganara Inglaterra. Recuerdo también la sensación que me causó la selección de Brasil en 1970. Yo no había visto nunca a Pelé en directo. Piensa que entonces no había televisión digital, ni todas estas cosas. Así que todo lo que sabíamos de Pelé era a través de los periódicos. Era un mito que se había creado sobre papel. Pues le vimos, por fin, ¡y resultó que era tan bueno como decían!.
Cruyff en 1974 también me impresionó muchísimo, pero a él ya le conocíamos del Ajax. Y luego, naturalmente, me quedo con el Maradona de 1986. Quizá si me tengo que quedar con un solo momento, me quedo con los protagonizados por Maradona en ese Mundial.
¿Y si pudieras borrar algo de la historia de los mundiales?
Por fútbol, el Mundial 90. Por lo que significa, por la manipulación, borraría el Mundial 78, ganado por Argentina. Fue un Mundial dirigido por una dictadura atroz, presidida por un dictador abominable y bendecido por la FIFA en unas circunstancias que no se pueden permitir. No se puede celebrar un campeonato en medio de condiciones tan penosas como es la violación sistemática de los derechos humanos. De hecho, yo ese Mundial casi ni lo considero, a pesar de que he tenido buenos amigos en ese equipo.
¿Ves a la selección española con posibilidades en el próximo mundial?
Pues, si tengo que ser sincero, no. No la veo con posibilidades. Creo que hay buenos futbolistas, pero creo que faltan estrellas. No recuerdo ninguna selección que haya ganado un Mundial sin tener al menos dos o tres de los mejores jugadores del mundo.

¿Has llegado a temer por el descenso del Athletic este año?
¡Hasta el minuto 85 del partido del penúltimo partido! Sí, lo he pasado fatal. Ahora estoy aliviado como aficionado e irritado como hincha, por muchas de las cosas que se han hecho mal en el Athletic, por la falta de una reflexión profunda sobre muchas cosas. No es una cuestión de poner un buen entrenador, o de traer extranjeros, sino que se trata de la falta de profesionalidad, de eficacia, visión y de todo lo que debe acreditar a un buen club de fútbol.
Yendo a épocas mejores, ¿cuál es el recuerdo más emocionante que guardas de un partido en la Catedral?
El primero, claro. Cuartos de final de Copa frente a Las Palmas. Fui con mi padre a San Mamés, a la General. Caía una tormenta terrible. A las seis parecía de noche, y era mayo. En la General cuando llovía te inundabas. Ganó el Athletic 6-0 y recuerdo que estaban Lavin, Rojo o Estéfano. La verdad es que para mí fue un momento mágico. Era la primera vez que iba a San Mamés… que te lleve tu padre, que es como un rito de iniciación futbolística… para mí fue un día maravilloso.
Y tengo que decir otro. Fue un día que pasé un miedo terrible. Fue el día que el Athletic ganó la segunda liga con Clemente, el último partido contra la Real. La Real se puso 0-1 por delante, con un gol que dejó perplejo a toda la hinchada de San Mamés y que no celebraron ni los hinchas de la Real. Hubo tal incredulidad entre los espectadores y jugadores que Zubizarreta sacó de su área, como si ese gol no hubiera existido. El árbitro tuvo que recordar a los jugadores del Athletic que cuando se marca un gol se saca de centro del campo. Luego hubo remontada y aquello fue maravilloso. Yo creo que aquel partido definió al Athletic: momento grande, pero después de mucho sufrimiento.
¿Cómo afecta ese sufrimiento de su equipo a un cronista?
Yo no escribo muchas veces sobre el Athletic, porque estoy en Madrid. Pero cuando he escrito sobre algún partido suyo, el hecho de ser muy hincha no me ha afectado profesionalmente. Es decir, no le doy ninguna cohartada emocional ni sentimental al Athletic. Es más, yo soy muy exigente con el Athletic y si algo me caracteriza cuanto tengo que escribir sobre el Athletic (y desgraciadamente casi siempre que he escrito de él han sido derrotas en Madrid) es un tono de crítica exigente en torno a lo que es el Athletic y lo que debe ser.
NdF | El test de Santiago Segurola
NdF | Segurola y Trueba, el arte de la crónica
Secciones: Fútbol mediático
« Oswaldo y Omar Bravo protagonistas con México | No nos olvidamos de España »




