De favoritos a incógnitas (III) - Portugal
De las tres selecciones poderosas cuyo deficiente rendimiento estamos analizando, la única que rindió a aceptable nivel durante un buen rato fue la portuguesa. Ante la baja obligada de Deco, el preparador Scolari improvisó una alineación basada en el 4-2-3-1, con la peculiaridad de los tres componentes de la la tercera línea eran futbolistas que han triunfado como extremos diestros: Figo, Simao y Cristiano Ronaldo. Aunque peculiar a primera vista, la propuesta no era descabellada, pues Figo ha jugado con frecuencia por detrás del delantero (con rendimiento discutible, todo hay que decirlo) y Simao también está acostumbrado a moverse por todo el frente de ataque en el Benfica, y en particular por la izquierda. Complementaban la alineación el inevitable doble pivote Tiago-Petit, y el goleador Pauleta arriba.
Con esta formación, Portugal desarboló a su ex-colonia Angola en la primera mitad; un equipo el africano cuyo nivel defensivo es de lo peor que hemos visto en este campeonato. Durante este periodo, los atacantes portugueses aprovecharon las autopistas en la zaga angoleña y la inmensa distancia entre líneas para zarandear a las palancas negras: un balón de Pauleta lamiendo el palo a los quince segundos, el gol, un larguero de Cristiano Ronaldo, un paradón del guardameta… La distancia que media entre estas dos selecciones, ni más ni menos.
Sin embargo, sea porque lo veían muy fácil, sea por bloqueo o por las razones que fuere, el fútbol portugués empezó a decaer finalizando la primera parte, y ya no se recuperó: a Figo le invadió su habitual falta de claridad en la media punta, Simao se mostraba irrelevante en la izquierda y Ronaldo se pegaba cada vez menos a la cal. Sin embargo, nada hacía presagiar que Scolari realizara uno de los cambios más incalificables del Mundial; quitar a Cristiano Ronaldo para meter a… ¡¡¡Costinha!!! Nada menos que un trivote en el centro del campo para defender un 1-0 ante Angola.
El efecto del cambio fue rotundo: desapareció el poco juego que le quedaba a los lusos, Angola se fue arriba apoyada tanto por sus aficionados como por el público neutral, y por momentos se agigantaron las figuras de Akwa y Mantorras recordando a los aficionados del país vecino desastres cercanos como el del pasado Mundial. Y aunque al final pesó más la falta de calidad de los angoleños que el demérito portugués, el equipo ibérico que maravilló en su propia Eurocopa ha pasado a encontrarse bajo sospecha, y especialmente su entrenador. Si esta fue la táctica contra Angola, ¿qué no hará Felipón cuando tenga enfrente a Argentina o Brasil? Esperemos, por el bien del fútbol y de su selección, que este no sea el camino, más que nada porque suele llevar a la tumba.
Secciones: Alemania 2006, Alemania 2006, Portugal, Angola
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