Recordando a Caminero

caminero.jpg Fue en el mundial de EEUU, en el 94, Caminero llegaba tras una temporada irregular en la que había alternado actuaciones excepcionales con lesiones. No llegaba de titular, pero después de los partidos amistosos pre-mundial todos sabíamos que ese era su lugar.

Apareció con una perilla, como muchos otros jugadores de aquella selección, perilla que no se pensaban quitar hasta caer eliminados. Un gesto cómplice y de camaradería de los que quizás se echan en falta en esta selección.

INcomprensiblemente no salió titular en el debut ante Corea, la expulsión de Nadal a los 20 minutos complicó más un partido que se atascaba por momentos. Automáticamente él apareció como la única y primera posibilidad. Después del descanso salió y se hizo la luz, volvieron a parecer once jugadores, el valía por dos, cortaba distribuía y llegaba. Llegaron dos goles en poco tiempo. Sólo el desfondamiento final privó de una victoria aquel día, pero ni eso pudo nublar su actuación, nadie le sacaría del equipo ya.

Jugó a gran nivel en el empate contra Alemania y sobre todo contra Bolivia. Nuevamente volvió a aclarar una situación complicada con dos extraordinarios goles, en uno de ellos él mismo iniciaba la jugada cortando un balón en el medio campo y llegando al área para rematar. Tenía desborde, tenía pase, tenía presencia y despliegue físico, tenía llegada y sobre todo tenía más claridad de ideas que nadie. Sólo una de, sus demasiado habituales, perdidas de conciencia le hizo perderse los octavos: entro a destiempo con el tiempo casi cumplido y el partido ganado y se ganó la segunda amarilla de la primera fase y su sanción de un partido.

Afortunadamente contra Suiza no hizo falta, el equipo español aplastó a los helvéticos sin problemas. Y justo detrás apareció el partido de cuartos, el fatídico día de Italia. Jugó un poco más atrasado de lo habitual, más mediocentro, se había ganado sobradamente los galones. Aunque aquello le alejase un poco del gol, desde su posición dio un recital de pases largos y juego, y además no le impidió volver a marcar: su tercer gol del campeonato y el que nos daba esperanzas con el empate de un equipo que estaba siendo superior a Italia. Seguia echándose el equipo encima y tiraba de él con fuerza, con mucha fuerza. El final todos los conocemos, y aunque no ganásemos recuerdo aquel partido de Caminero tanto como la nariz rota de Luis Enrique.

Durante varios años Caminero, jugador amado y odiado, dio recitales con la camiseta atlética, nos dejó goles, regates y actuaciones estelares (también algunas cosas negativas que voy a obviar). Un jugador que podía jugar en cualquier posición del centro del campo, de central de libre, de lateral o de segundo delantero. UN jugador extraordinario. Luego prefirió un retiro dorado en su Valladolid de origen, donde impartir lecciones de juego y clase, pero ya sin correr. Para mi la mejor actuación individual de un jugador español en la Copa del Mundo, esperemos que sea premonitorio.

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