El mediocentro en Inglaterra
Es una de las preguntas sin respuesta de este comienzo de Mundial: ¿qué le ocurre a Inglaterra? Sus dos primeros partidos, especialmente el disputado ayer frente a la débil Trinidad y Tobago, han sembrado de dudas a la opinión pública británica y a la mayoría de aficionados al fútbol que esperábamos más de este seleccionado inglés. El aparente potencial de la plantilla inglesa hacía difícil prever unas actuaciones tan pobres como las que han ofrecido hasta el momento.
El triste espectáculo con el que Inglaterra despachó ayer su encuentro frente a los trinitenses, ha puesto en evidencia que el sistema de Eriksson no es el adecuado, al menos para jugar contra selecciones encerradas como la caribeña. Inglaterra viene padeciendo un serio problema en el centro del campo desde hace varios años. La ausencia de un medio centro puro en el equipo inglés es ya un mal endémico, que, al menos con Eriksson en el banquillo, parece no tener solución alguna. Los múltiples experimentos del sueco con esa posición tan decisiva en el fútbol actual no han dado el resultado por él esperado. Ayer, el medio campo formado por Steven Gerrard y Frank Lampard (con éste algo más adelantado) no demostró poder cubrir el mediocentro con garantías.
Ni Gerrard ni Lampard son medio centros. Su amplitud de movimientos, su facilidad para llegar al área contraria y su vocación eminentemente ofensiva les impiden rendir con solvencia en esa posición. Con ambos jugadores moviéndose con bastante libertad por el campo, Inglaterra pierde la referencia en el centro del campo. Pierde ese vértice sobre el que apoyarse, sobre el que iniciar las jugadas de ataque, y al que volver si las cosas se complican en las bandas. Si a eso le unimos que tanto Terry como Ferdinand (los dos centrales ayer) no adelantan su posición hasta el círculo central cuando su equipo ataca, Inglaterra se ve huérfana de una referencia en el centro del campo a la que volver cuando las cosas vienen mal dadas.
Eriksson tiene en su lista a jugadores como Owen Hargreaves o incluso el joven del Tottenham Michael Carrick, futbolistas que en sus respectivos equipos cubren esa posición de manera específica, y que bien podrían hacer la misma labor con los pross. Quizá quitando a Owen y dando entrada a uno de estos dos jugadores en el pivote, adelantando a Steven Gerrard hasta la mediapunta por detrás de Crouch (como ya jugase en el amistoso ante Hungría de Old Trafford), podría ser una de las soluciones. Además, Jamie Carragher, ayer lateral derecho, también se ha desempeñado en ocasiones en esa posición, lo que amplía aún más el abanico de posibilidades para Eriksson.
Tras el insistente empeño de despreciar las bandas (al menos hasta que las cosas se tuercen demasiado, como ayer) con jugadores que no son de banda como Cole o Beckham, teniendo a gente como Aaron Lennon, Stewart Downing o Theo Walcott en el banquillo, esperemos que el empeño de Eriksson de no utilizar a un medio centro específico no nos siga amargando a los aficionados cada partido de Inglaterra.
Secciones: Alemania 2006, Alemania 2006, Inglaterra
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