Lo que Cristiano Ronaldo no tiene y a Deco le sobra
Portugal es un equipo raro. Despojado ya de la admirable clase de Rui Costa, con un Figo crepuscular que, pese a su buen momento , ya no es el vertiginoso centrocampista que fue, el cuadro de Felipao Scolari se sustenta en un centro del campo difícil de mezclar. Por delante sólo queda Pauleta, que en ocasiones se parece más a su tierra natal, las islas Azores, que al delantero centro en el que debe confluir el juego de un equipo.
Petit, Costinha, Tiago, Maniche… Scolari debe elegir a dos de ellos, pero da la impresión de que aún está barajando las cartas. Con la clasificación para octavos ya en el bolsillo tras la victoria de ayer ante Irán (2-0), ha ganado un partido de margen. Junto a los mencionados Figo y Pauleta, son fijos en su once Deco y Cristiano Ronaldo, dos formas bien distintas de entender esto del fútbol.
Deco es un portento que hace de todo, y todo bien. Tiene recursos para convertir lo complicado en sencillo y aligerar el trabajo de quienes le rodean. Cristiano Ronaldo es todo lo contrario. Y no sabe lo que se pierde, porque su fútbol eléctrico ganaría muchos enteros con una buena dosis de esa sencillez que a Deco le sobra. Lo que pasa es que Cristiano, que para eso anuncia Pepe Jeans, quiere ser más crack que nadie y que los productores no se olviden de él para filmar espuelas y fintas varias en las próximas entregas de Joga Bonito. No anda escaso de talento, pero tampoco de ego.
Secciones: Alemania 2006, Portugal
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