Por qué no quiero que gane Brasil
…porque he sido bombardeado durante meses con la idea de iba a ser un privilegiado por poder disfrutar de una seleçao única en la Historia del Fútbol, y después perder 180 minutos de mi vida delante del televisor me siento estafado. Sólo son marketing.
…porque el tan cacareado jogo bonito se reduce el 90% de las veces a una recuperación del balón, un pase arriba a uno de los teóricos cracks y un “Solo ante el peligro”, con los nefastos resultados esperables.
…porque carece de cualquier tipo de espíritu colectivo, de virtudes como la solidaridad, el orden o la organización, y sin embargo transmite una imagen de superioridad que no es acorde con el juego que despliega.
…porque ya lleva ganados sin justicia dos partidos (que desgraciadamente quizá no sean lo últimos), ante dos selecciones que sí respetan el espíritu del juego y tratan de aprovechar abnegadamente sus recursos, menores claro.
…porque el caos colectivo me impide disfrutar de las maravillas que podrían realizar gente como Ronaldinho o Kaká en un equipo que mereciera ese nombre, y el absurdo sistema jerárquico condena al banquillo las subidas de Cicinho o el pie de oro del Pernambucano.
…porque la pantomima que estamos presenciando y los desmedidos elogios previos ofenden la memoria de gente como Ademir, Pelé, Garrincha o Tostao, de los que tanto oí hablar, o de Sócrates, Zico o Romario, con los que crecí. Esta selección es indigna de ese pasado.
Si cuando comenzó el Mundial, como siempre, era absolutamente neutral en todo cuanto no tuviese que ver con España, hoy me he sorprendido empujando con el ánimo ese balón de Viduka que casi ha significado el empate. Y he mirado a mi alrededor, y he visto el mismo sentimiento en las personas que me acompañaban; extraña emoción, porque todos los amantes del buen fútbol hemos sido brasileños con frecuencia (y yo espero volver a serlo). Pero ahora me siento traicionado.
Por supuesto España, pero si no Argentina, Ecuador, Alemania, Ghana… que se crucen con ellos y que, por una vez, el fútbol haga justicia. Y si ese día sale el verdadero Brasil, pues mejor. Cualquier cosa antes de seguir haciéndose mala sangre con la burra que nos han vendido.
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