España-Francia al descanso
No podemos decir que el empate a uno que figura en el marcador al descanso sea un resultado injusto. Ni España ni Francia han tenido demasiadas oportunidades de gol, y bien podría decirse que el resultado más normal habría sido un empate a cero.
Empezaba Francia incomodando a España con su presión a todo campo, no dejando tocar con comodidad al centro del campo español, y ahogando la salida de la pelota. Pero si defensivamente el trabajo de los de Domenech era muy bueno, ofensivamente se limitaba a pelotazos en largo a un desasistido Thierry Henry. Clave Zidane, mientras le ha durado el fuelle, que cada vez que tocaba un balón en la zona de tres cuartos era para ponerse a temblar.
A destacar el enorme partido una vez más de Cesc, a quien no recuerdo haber visto perder ningún balón, y que siempre ha aparecido donde se le ha requerido. Asustaba Francia en el 22, con un balón desde la derecha al que no llegaron ni Ribéry (activísimo en toda la noche) ni Henry. Con el susto aún en el cuerpo, y a la salida de un córner, Pablo caía en el área francesa y el árbitro veía claro el penalty. Y por fin un penalty bien lanzado: Villa para el 1-0.
Con Zidane ya desaparecido, España estaba cómoda en el campo tras el gol. Faltaba precisión arriba en el último pase, pero Francia no parecía dispuesta a crear mucho peligro. Pelotazos a Henry, que caía en fuera de juego una y otra vez. Hasta que apareció Franck Ribéry. El extremo del OM, haciendo gala de la velocidad, regate y electricidad que le han llevado al Mundial, se colaba en diagonal tras la espalda de la defensa española, y esquivando magníficamente en el mano a mano a Casillas, conseguía el empate para les Bleus.
Si Zidane no aparece, si España mantiene la posesión y Cesc continua a su nivel, el partido no debería torcerse… salvo que España vuelva a ser víctima del habitual infortunio que le persigue.
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