Y enfrente, Francia

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La cita es a las 21 horas en Hannover. El escollo, la dubitativa Francia de Raymond Domenech. Un equipo que ha ido sembrando dudas a lo largo de su participación el este Mundial 2006. Desde el miserable empate a cero frente a una Suiza que tiene la medida tomada a los galos, hasta la anodina y sufrida victoria frente a Togo del pasado viernes, pasando por el decepcionante empate a uno concedido frente a la débil Corea. Francia es un equipo que asusta… por su pasado.

A día de hoy, Francia sólo supera a España en la emotividad de ese cántico de “Aux armes citoyens! formez vos bataillons!” frente a la improvisación de nuestro “chunda, chunda“. En el resto, futbolísticamente que es lo que de verdad importa, el fútbol de nuestra selección está en la actualidad a años-luz del de la francesa. Sólo en un aspecto parecen más preparados que nosotros para esta eliminatoria: la mentalización. La generación de jugadores que representa aún a Francia tienen la ventaja psicológica de haber sido campeones del mundo y de Europa. Se lo creen, justo lo que nos suele fallar a nosotros en las grandes citas y en los momentos clave.

A nadie vamos a descubrir a estas alturas qué es y a qué juega Francia. Todos conocemos sus puntos débiles y su potencial. Todos sabemos de la inseguridad habitual de Fabien Barthez, de la contundencia de ese doble pivote Makelele-Vieira, del oportunismo de Trezeguet (la gran duda es saber si jugará el ariete de la Juve), o de la electricidad de un Thierry Henry que parece haber perdido algo de fuelle con respecto al final de temporada en el Arsenal.

La defensa gala ha ofrecido algunas dudas en los tres primeros partidos (especialmente el día de Corea). Fuerte y segura en los laterales con Willy Sagnol y Eric Abidal, pero algo inestable en el centro, con la veteranía de Thuram y el polivalente William Gallas.

Tras su partido de sanción frente a Togo, Zidane puede volver esta noche al once, en detrimento de un Frank Ribéry al que quizá le está pudiendo la presión y no está rindiendo como de él se esperaba, pese a no esquivar la responsabilidad ofensiva del equipo cuando es necesario. Quizá el que vea banquillo sea Sylvain Wiltord, el extremo del Olympique Lyonnais está cuajando un Mundial decepcionante, pero el empeño de Domenech en mantenerlo en el once, en detrimento de gente como el propio Ribéry, mucho más batallador y persistente sobre la meta rival, le puede costar caro a la selección francesa. Otra opción es que Domenech prescinda de Trezeguet, y vuelva al más conservador 4-2-3-1, con Henry únicamente en punta (con una línea de tres por detrás con Ribéry o Malouda-Zidane-Wiltord), esquema que ya utilizara en los dos primeros partidos del Mundial.

La clave, en el centro del campo. La lucha por la posesión que se librará en la mitad del terreno enfrentará a Makelele-Zidane-Vieira frente a Xabi Alonso-Xavi-Cesc, y ahí España lleva ventaja. La calidad y la facilidad para el manejo de balón de los tres centrocampistas españoles debe imponerse al trío francés, en el que Makelele no termina de alcanzar el nivel de hace un par de años.

Secciones: Alemania 2006, Alemania 2006, Francia, España

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