La gran sentada de NdF (III): ¿Equipo o momentos de forma?
Hay dos líneas de pensamiento claras a la hora de diseñar una selección: llevar a los que están mejor en cada momento o confiar en un grupo a lo largo de un periodo largo de tiempo. Sobre la primera no hay mucho que decir. La segunda, menos frecuente, nos remite a una vieja aspiración (España Fútbol Club) y a un exitoso ejemplo: la Francia continuista del periodo (1994-2000).
Aimé Jacquet se hizo cargo de la selección francesa tras el fracaso del Mundial 94, para el que no logró clasificarse. Fue transgresor, pues decidió trabajar a cinco años vista. No tuvo en cuenta el estado de forma de los futbolistas en aquel momento, sino el que podrían alcanzar cuatro años más tarde, en junio de 1998, que era cuando se decidía el campeonato. Jubiló a algunas vacas sagradas, como Cantona o Ginola, y ya en la Eurocopa del 96 empezó a dar confianza a otros jugadores más jóvenes para que llegaran al Mundial con experiencia y jugando más como un club que como una selección. Francia se quedó a una tanda de penaltis de la final, a la que accedió la República Checa. Dos años más tarde, Deschamps levantaba la copa del Mundo en Sant Denis.
Creo que el técnico que se haga cargo de la selección para los próximos dos años (y parece que seguirá siendo Luis Aragonés) debe crear un grupo desde ya. La fase de clasificación comienza en septiembre.
No obstante, no será fácil. ¿Por qué?
El seleccionador debe contar con una base de 16 o 18 jugadores fijos a los que habrá que sumar a esos cuatro futbolistas a los que no se puede dejar fuera por su buen momento de forma. El problema para eso es que el técnico necesita saber a qué quiere jugar, cuáles son los jugadores sobre los que debe edificar su proyecto y cuáles los jugadores de complemento. Pero luego, por si todo eso fuera poco, también hace falta mucha suerte. Con las lesiones, por ejemplo.
Otro riesgo es que, en un periodo de dos años, los cambios de forma son terribles. Además, un seleccionador no puede marginar por completo a un jugador en buena forma. Jacquet lo hizo, pero tuvo que soportar una presión enorme. Eso, en España, puede provocar un desgaste exagerado por parte de la prensa, que no tardará en echar mano de su tradicional partidismo para proponer a un jugador en vez de a otro: “El seleccionador está convocando a X, que está acabado, y deja en casa a Y, que lleva tres partidos espectaculares”. Sin duda, se necesita un técnico con espaldas anchas y un carácter fuerte. Luis lo es.
Si lo que queremos es que se haga grupo habrá que aceptar que no nos gusten sus componentes o, dicho de otra manera, que en las convocatorias no siempre figuren los que están en mejor forma en un momento puntual. ¿Es eso posible con estos medios? ¿Y con la afición? ¿Es suficientemente madura?
Secciones: Debates, Selección Española, Alemania 2006
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