El juego de Italia

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Después del debut de Italia en el Mundial, frente a Ghana, escribí un post titulado “Italia: el fracaso de los que pueden y no quieren”, en el que criticaba duramente el juego de los azzurri. Comparaba la actuación de Italia en aquel partido, tan mirserablemente rácana, tan especulativa y resultadista, y sus enormes posibilidades (las que le dan jugadores como Toni, Pirlo, Totti, Del Piero, etcétera) con la decisión de un potencial buen escritor de renunciar a la gran novela, para escribir basura que da dinero.

La trayectoria de Italia en el Mundial me ha dado la razón en la misma medida en que me la ha quitado. Ayer, por supuesto, me la quitó. Italia fue mejor que Alemania durante la mayor parte del encuentro y en la prórroga, quién sabe si por miedo a los históricamente para los italianos aciagos penaltis, quién sabe si por simple, llana y aplaudible valentía, se decidió a ir decididamente al ataque. Los cambios realizados por Lippi (Iaquinta por Camoranesi y Del Piero por Perrotta) fueron la declaración de intenciones. Los dos palos en los primeros minutos del tiempo extra y los dos goles en los últimos segundos, fueron las pruebas empíricas, irrefutables, de que Italia sabe jugar al ataque.

Hoy, por supuesto, los muchos seguidores que Italia tiene, han despertado invitando a la rectificación a aquellos que nos atrevimos a criticar en su momento el juego de Italia. Mis compañeros de Notas de Fútbol, Borja Barba (que previó antes del Mundial el éxito de los de Lippi) y Enrique Laméyer, han escrito sendos post que bien podrían resumir la sensación de doble victoria que tienen hoy los del corazón azul. Victoria por llegar a la final (cuando a comienzos del Mundial casi nadie les daba posibilidades reales), y victoria por el modo de hacerlo (desmintiendo ayer uno de los tópicos más extendidos, y probablemente más reales, del fútbol).

A los que criticamos abiertamente el juego de los italianos nos quedan, pues, tres opciones. La primera es guardar silencio, a la espera de otro partido rácano y especulativo de los italianos (que sin duda vendrá) que nos dé de nuevo la razón, y hablar entonces. No creo que sea lo más honrado, y no lo haré. Este post recuerda lo que dije hace un mes y en parte, lo subraya. Este post intenta recuperar mis palabras de hace un mes, aunque hoy parezcan fuera de lugar.

La segunda opción es la de rectificar, y alabar el juego italiano. También lo haré en parte: he de reconocer que el retrato que hace un mes hice del juego de Italia no encaja, bajo ningún concepto, con el juego que ayer desplegaron los azzuri. Entonces hablaba del fracaso de los que quieren y no pueden, y ayer Italia quiso y pudo.
La tercera opción es la de mantener la postura de entonces, y como bien habréis supuesto, también lo haré en parte. Porque en aquel momento quienes criticamos a Italia no lo hicimos porque no supieran hacer otra cosa que defender (como bien hemos visto que les sucede a otras selecciones), no. Los que entonces criticamos el juego de Italia lo hicimos partiendo de la base de que sabiendo jugar al fútbol, y que pudiendo hacer lo que ayer efectivamente hicieron, no quisieron. Frente a un rival indudablemente inferior, los italianos prefirieron terminar la partida antes de tiempo, no jugar.

Ahora está por ver qué Italia saldrá el domingo en la gran final de Berlín. Yo apuesto a que sale la que jugó contra Ghana, contra Australia. ¿Alguien se juega algo?

Secciones: Italia, Alemania 2006

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