¿Y qué más da lo que dijo Materazzi?
Sinceramente, me da igual, y estoy bastante harto del tema. El asunto de la expulsión de Zidane tras el cabezazo que el genio marsellés propinó sobre el pecho de Marco Materazzi está llegando a unos niveles rayanos en el absurdo. Las vueltas que está dando el incidente, superando en cobertura a la propia final o la Italia campeona, no hacen sino magnificar un gesto que, por desagradable, deberÃa ser enterrado en el olvido cuanto antes.
Marca una vez más, ejerciendo de abogado de causas perdidas (incluso L’Equipe no ha buscado excusas a la fea actitud de Zizou), continua a dÃa de hoy removiendo el asunto de la lectura de labios del violento defensa interista. Que si mentó a la hermana de Zizou, que si fue a la madre, que si se metió con su origen norteafricano o que si le llamó terrorista (!)… Un culebrón indigno, como el cabezazo en sà y la provocación si es que la hubo, de toda una final del Campeonato del Mundo. Insultos gravÃsimos los hay en todos los partidos de fútbol que uno recuerde, y en el 99% de los casos no se reacciona de manera violenta.
Una cosa es evidente, pese a que Materazzi no es ningún angelito (y asà lo hemos denunciado aquà no hace demasiado tiempo), la única agresión existente es la de Zidane al italiano. Se le va la cabeza, en el sentido figurado y en el real, y reacciona con la desmesura que todos conocemos. No hay más que hablar, el jugador fue expulsado y reconoció implÃcitamente su error al no aparecer para recoger su medalla de subcampeón. Fin de la historia.
Secciones: Fútbol mediático, Italia, Alemania 2006, Alemania 2006, Francia
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