Lo que Nicolás Anelka pudo ser y no fue
Leo en Brit Corner que Nicolás Anelka está cerca de iniciar una nueva etapa (su tercera ya) en Inglaterra. Al parecer el Portsmouth, conjunto de la zona media/baja de la Premiership, le ha hecho una oferta y posiblemente acabe recalando en el equipo del sur de las islas. Si se confirma la noticia, el francés desembarcaría en su séptimo equipo en la élite tras su pso por el PSG (dos veces), Arsenal, Real Madrid, Liverpool, Manchester City y Fenerbahce. Y todo ello con tan solo 27 años (cumplidos en febrero).
¿Por qué nunca llegó a triunfar Anelka? ¿Qué pasó con aquel prometedor delantero que, junto a Henry y Trezeguet, formaba la delantera de Francia en el Mundial Sub-20 de Malasia en el 97′? Condiciones nunca le faltaron. Tenía una impresionante zancada, potencia, técnica y físico como para haberse convertivo en un jugador de similares proporciones a las que hoy alcanza su compatriota Thierry Henry. Pero se quedó en el camino. La respuesta hay que buscarla, indiscutiblemente, en su mala cabeza, su extraña personalidad y las malas compañías que, por lo visto eran sus hermanos.
Anleka llegó al Arsenal en febrero de 1997 procedente del PSG. Con tan solo 17 años, Arsene Wenger vió en él un diamante en bruto, el sustituto perfecto de Ian Wight (que ya apuraba sus últimos goles en Highbury). Jugó poco en su primer año en Londres, siendo más habitual de los partidos de los reservas que del primer equipo. Anelka necesitaba foguearse, ganar experiencia. La temporada siguiente, una de las más gloriosas de los gunners en la que consiguieron el doblete (Premier y FA Cup), el galo jugó un buen número de encuentros, unas veces como suplente de Wright, otras como titular. Anotó solo seis goles, pero dejó patente que tenía condiciones para triunfar. La temporada 1998/99 fue la de su consgración. Anelka anotó 17 goles en liga y se quedó a tan solo uno de Hasselbaink, Owen y Yorke, que compartieron título de máximo goleador. Sumado todo ello a sus buenas actuaciones y a su buen entendimiento con Dennis Bergkamp y Marc Overmars, el de Versalles se convirtió en uno de los jugadores más cotizados de Europa.
Y así, tras varios rumores y conjeturas, Anelka fue traspasado al Real Madrid en el verano de 1999 por 33 millones de €uros (unos 5500 millones de pesetas) en lo que el Lorenzo Sanz calificó como “una locura encantadora”. El francés, con el 19 a la espalda (y solo veinte años) nunca llegó a rendir como de él se esperaba. En Madrid solo se le recuerda por su extraña personalidad (llegó a anunciar que dejaba el fútbol a los pocos meses de llegar a Madrid), su pernera del pantalón subida, sus interminables conversaciones por móvil (hay quien afirma que apagado), por su vicio a la Play Station y por el extraño “clan” que formaba con sus hermanos. Deportivamente, anotó su primer gol en el primer Mundialito de Clubes celebrado en enero de 2000 y solo queda en la retina del aficionado madridista sus dos goles a Kahn (uno en la ida y otro en la vuelta) en la semifinal de la Copa de Europa de aquel año. Poco o nada más.
Tras un año decepcionante en la capital de España, Lorenzo Sanz, en una maniobra encomiable, logró su traspaso a su club de origen, el PSG entrenado por Luis Fernández, por una cantidad muy similar a la que se había pagado por el al Arsenal. En año y medio en Paris, sus diez goles (mas seis en Champions) y sus malas actuaciones precipitaron su salida del club en diciembre de 2001 rumbo nuevamente a las islas, esta vez al Liverpool entrenado por el también francés Gérard Houllier que intentó recuperarlo para el fútbol de alto nivel. Fracasó. Solo cuatro goles en veinte partidos sirvieron para que a Anelka, con tan solo 23 años se le diera por acabado.
Fue entonces cuando llegó el Manchester City, sin ninguna duda el conjunto en el que mejor ha rendido el francés desde que salió de Highbury. En sus dos primeras temporadas como titular indiscutible, y acompañando en el ataque a Robbie Fowler, Anelka consiguió anotar la nada despreciable cifra de 36 goles entre Liga y UEFA. Sin embargo, en la temporada siguiente, la 2004/05 fue traspasado en enero al Fenerbahce turco por 11 millones de €uros. Allí, aunque no ha alcanzado el nivel mostrado en el City si ha dado muestras de que aún queda algo de buen jugador. Incluso Raymond Domenech le citó en dos ocasiones para volver a la selección francesa (incluso anotando un gol en el encuentro de su regreso). Aunque al final se quedó fuera del Mundial de Alemania pese a que contaba con opciones reales de estar entre los 23 elegidos.
Ahora Nicolás Anelka tiene 27 años. Pudo haber sido un Henry, pero se quedó en un buen jugador con una extraordinaria mala cabeza. Aún está a tiempo de, por lo menos, acercarse al prometedor delantero que una vez fue considerado. ¿Lo conseguirá?
El Real Madrid por un socio | Aquellos jugadores… Anelka
Secciones: Otras ligas, Premier League, Personajes
« Se complican los fichajes de Calderón | ¿Elecciones en Can Barça? »




