Recordando a Peter Dubovsky
Hace poco menos de un mes, se cumplieron los seis años del fallecimiento en desgraciado accidente del futbolista eslovaco Peter Dubovsky. Es probable que nuestros lectores más jóvenes no se acuerden de aquel espigado futbolista que un buen dÃa llegó como un diamante en bruto al Real Madrid en el verano de 1993, con apenas 21 años, a cambio del pago de unos 700 millones pesetas al Slovan de Bratislava, su club de origen.
Su paso por el club de Concha Espina no fue todo lo bueno que se presumÃa. Quizá demasiado joven, a Dubo le costó adaptarse a las exigencias de un club como el Madrid. La presión podÃa con él en las escasas ocasiones en las que se le daba una oportunidad, y finalmente el club optó por dar salida al jugador, que en el verano de 1995 llegó a un Real Oviedo que por entonces aún se codeaba entre los grandes del fútbol español.
En Oviedo, Dubovsky vivió sus mejores años como futbolista. Además de convertirse en uno de los iconos futbolÃsticos de la capital del Principado, el eslovaco dejó una profunda huella entre los aficionados, como un tipo simpático y extrovertido. Absolutamente imprevisible, Dubo era capaz de exasperar al aficionado con fallos increÃbles, al mismo tiempo que de hacerle levantar del asiento con jugadas de verdadero maestro.
La muerte de Peter Dubovsky fue, por inesperada y absurda, uno de los sucesos más extraños que han acontecido en el fútbol español de más alto nivel. Mientras disfrutaba de unas vacaciones en Tailandia, Dubo encontró la muerte al resbalar en una zona rocosa y caer al vacÃo desde una considerable altura, sufriendo lesiones de tal magnitud que le llevaron al fallecimiento, un maldito 23 de junio del año 2000.
Su frialdad dentro del campo, tan caracterÃstica de la mayorÃa de los jugadores de la Europa del Este, le impidó quizá alcanzar cotas más altas que las conseguidas con el equipo asturiano, pero lo que está claro, es que cualquier aficionado carbayón recuerda a Dubo con cariño, mientras rememora alguno de aquellos goles imposibles del eslovaco en el viejo Tartiere.
Vaya mi recuerdo para un futbolista agradable y simpático, y que siempre, pese a sus desaciertos, me fascinó dentro del terreno de juego.
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