Gurpegui, dos años de sanción
La Audiencia Nacional ha confirmado la suspensión de dos años a Carlos Gurpegui por dopaje, desestimando de este modo el postrer recurso presentado por el futbolista hace unos meses. La sentencia se hace pública en un momento en que la lucha contra el consumo de sustancias prohibidas en el deporte toma carácter de guerra abierta, con los positivos de Floyd Landis y Justin Gatlin a la vuelta de la esquina. Parece ser que la resolución es definitiva y no cabe contra ella recurso alguno, de modo que Gurpegui no podrá participar en la próxima Liga.
Recordemos que el futbolista del Athletic de Bilbao dio positivo por nandrolona en un control efectuado en septiembre de 2002 tras un encuentro contra la Real Sociedad. La subsiguiente sanción fue recurrida por el Athletic alegando tanto que el jugador producía la sustancia de forma natural como de defectos en el control. Desde entonces, se ha sucedido un rosario de confirmaciones de la sentencia, recursos y suspensiones cautelares que ha durado hasta el día de hoy (exactamente cuatro temporadas). Es posible que el culebrón haya acabado, pero visto lo visto, nunca se sabe…
Lo que no resulta de recibo es que un jugador a quien todas las instancias que lo han juzgado han encontrado culpable de dopaje haya estado jugando tres años como si tal cosa hasta que se ha agotado la vía judicial. ¿Qué ocurriría si fuese un futbolista de 30 años, tal que la sanción coincidiera con su retirada? Además, los demás equipos pueden alegar que han estado jugando contra un futbolista dopado; en un deporte colectivo no es lógico pensar en impugnación de partidos, pero ¿qué hubiera pasado si se tratase de un deporte individual? Todos tenemos presente lo que está pasando con el ciclismo.
En fin, para que haya ocurrido esto algo funciona muy mal en la Justicia deportiva española. Inocencia o culpabilidad deben ser establecidas con mucha más celeridad para que las sanciones sean todo lo efectivas que sería deseable, especialmente en lo que incumbe a la transparencia de la competición, pero también en la sensación general de castigo para el infractor..
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